El Arousa gana con oficio de veterano

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

La visita del Atios a A Lomba elevó el nivel de exigencia del equipo arlequinado, que supo adaptarse a las circunstancias, cerrándose con orden y disciplina tras el descanso con 1-0

21 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Las maneras de novato regaladas por el Ourense B en A Lomba habían puesto en cuarentena las expectativas generadas por el primer triunfo del joven Arousa en la segunda jornada del campeonato liguero. Los escasos argumentos expuestos por el filial granate invitaban a aguardar mejor ocasión para testar con cierto grado de fiabilidad el potencial del equipo de Lino González en campo propio. Y la del pasado domingo, frente al Atios, bien podría hacer la función de instrumento medidor. Por la entidad probada del rival. Y por el camino tomado por el Arosa para sellar la victoria, más propio del oficio de un conjunto veterano que de una plantilla que lleva en su extrema juventud el lastre del que aún no ha tenido tiempo de conocer las trampas de la vida.

La ambición es como la potencia del anuncio, sin control no sirve de nada. Y delante tuvo el Arousa la trampa. Pero supo bordearla con tiento para acabar llevándose el triunfo. Porque para un colectivo falto de experiencia como el Arousa, resultaba muy fácil caer el domingo en la tentación de seguir apostando en la reanudación por la estrategia ofensiva que tan buenos resultados le había dado en la primera parte. En vez de ello clavó la lanza en su propio terreno de juego y esperó paciente la carga de la curtida infantería rival.

Cierto es que el cambio de estrategia vino forzado en gran medida. En primer lugar, por el cansancio reflejado en la medular y la doble línea de ataque arlequinadas después de un extraordinario derroche físico en la presión sobre la salida del balón del Atios durante la primera parte. Además, al conjunto visitante no le quedaba más que cambiar el chip y ponerse a empujar, tras encajar el único tanto del encuentro al filo del descanso, en una jugada de estrategia magistramente ejecutada por los dos hombres del partido. Vixo, inconmensurable en la mediapunta, sin respiro en labores de presión y abriendo espacios con su juego entre líneas. Y Sabarís, que remató con precisión el centro al primer palo de Vixo, anticipándose a su marcador como hizo durante todo el partido ante cualquier intento de pase en profundidad en los dominios de Solla. El hábil y corpulento Tomás, gran baza ofensiva de un Atios que jugó sin Curiel, fue completamente anulado por el central arlequinado.

Pero si las circunstancias forzaron al Arousa a replegarse tras llevar el peso del partido en la primera parte y disponer de un buen puñado de claras ocasiones de gol, la forma de adaptarse al nuevo medio es la que da la verdadera medida del valor del 1-0 sobre el Atios. Desgastadas la primera línea y el centro del campo, la zaga local supo anular por completo el avance enemigo, cortando su continuidad y sentido, y forzando al conjunto adversario a fiar su suerte a puntuales aguijonazos ligeros de veneno.

El Arousa ganaba así con las armas de un veterano, que sabe cuándo debe aplacar el espíritu impetuoso que llama a la carga, y cerrar filas para acabar venciendo con la inteligencia del que sabe resistir.

Lino se culpa de la expulsión

La nota negra del partido la puso la expulsión de Adrián en el minuto 93 cuando iba a ser sustituido por Campos, al ver la segunda amarilla por pérdida de tiempo. El mismo final que encontró el segundo entrenador del Arousa, Diego Fernández, por el mismo motivo que ya le había costado una cartulina a Vixo cuando se encaminaba a la ducha mientras Samu esperaba para saltar al campo.

Respecto a la expulsión de Adrián, su entrenador, Lino González, reconoció que «foi un fallo meu, porque non sabía que xa tiña unha tarxeta amarela, e vendo a actitude do árbitro, tería escollido a outro xogador».