Nadie duda de la necesidad de reciclar. Nos va el futuro en ello. Y en los últimos años, en España, se ha hecho muchísimo y hoy es rara la casa en la que no hay varios cubos para separar los residuos. Ahora bien. Yo creo que los que mandan reciclan a nuestra costa y gracias a nuestro esfuerzo. A nuestra conciencia. Si lo haces bien, para reciclar necesitas un cubo para los orgánicos, otro para los envases y latas, otro para el vidrio, otro para el papel y el cartón y un recipiente más para el aceite de cocina. Son cinco. Así que al esfuerzo y trabajo que exige separar los residuos por clases y almacenarlos correctamente hay que sumar el espacio que hay que reservar en las casas, que no suelen ser la mansión de los Plaff, para ubicar todos los recipientes. Y ni un descuentito en la factura de la basura te hacen los ayuntamientos por tanta dedicación. Yo creo que el mundo avanza muy rápido para las cosas que menos interesan y que es lento como una tortuga para los asuntos esenciales. Sería más fácil que en cada cocina hubiese unas trampillas en las que depositar la basura, separada en clases, y que se almacenase en depósitos colectivos subterráneos que después fuesen vaciados por el camión de la basura. Así todo el mundo reciclaría, porque no habría excusas.