Vuelta al cole

AROUSA

Los griegos creían que el círculo era la perfección. Seguramente sea así, pero también es un tanto aburrido. La vida es un círculo por el que pasamos una vez tras otra. Un eterno retorno. Todos los años hay Navidades, carnavales, Semana Santa, exámenes de junio, vacaciones, recuperaciones de septiembre y la vuelta al cole. Bueno, y muchas cosas más. La mayoría de los acontecimientos que vivimos un año se repiten al que viene. Y al siguiente. Y al otro. Pelín aburrido, pero también da una cierta sensación de seguridad. La que se tiene cuando ya se sabe lo que va a pasar. Ahora toca la vuelta al cole. Pedidos en las librerías, inmensas colas para comprar los libros de texto, que si ropa nueva, que si material escolar, la mochila, los nervios, los nuevos compañeros de clase y los profesores. Son sensaciones tan fuertes que aún las recuerdo claramente, aunque haya pasado mucho ya desde que era yo el protagonista de esa historia. Lo que no es de recibo es que tanta ilusión y emociones se tengan que mezclar con la apatía y el pasotismo de los que nos gobiernan, que no invierten lo suficiente en la educación pública. Es frustrante que en lugar de hablar de calidad y excelencia en las aulas tengamos que hacerlo de humedades, falta de medios e instalaciones viejas. Una pena.