Septiembre

AROUSA

Se acabó. Agosto es el mes de los sueños. Septiembre el de las realidades. Crudas. Duras y grises, como el hormigón. Para llevar tantos años viviéndola, es curioso lo cuesta arriba que se nos hace la vida real. La nuestra. La de cada uno. La de las esquinas tantas veces dobladas. La de las rutinas. La de las caras de siempre. La de los problemas sin solucionar y sin solución que abandonamos al partir. Septiembre es un mes difícil. A no ser que usted, afortunado o afortunada, siga de vacaciones o incluso las empiece hoy mismo. Los que hemos vuelto al tajo y a lo de siempre nos refugiamos en buenos propósitos y coleccionables. Sí, septiembre es el mes de apuntarse en el gimnasio. De empezar a dar clases de idiomas, de punto de cruz, de kung fu o de lo que sea. También de iniciar una colección por fascículos, de esos que se compran en los quioscos y se anuncian machaconamente en la tele. De lo que sea. Mariposas, minerales y rocas, reediciones de cómics de súper héroes como Batman, Spiderman o Thor. Hasta he visto una con un curso de ganchillo con ovillo incluido. Yo ya iba al gimnasio y hace tiempo que estudio francés, así que me he hecho un único propósito. Aprender a vivir sin hacerme tantas preguntas. Les iré informando de los progresos.