Desembarco en el pósito de Vilanova

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Una larga lista de autoridades se dieron cita ayer para inaugurar las reformas de la cofradía vilanovesa. Un acto que se convirtió en un homenaje a Eduardo Martínez

19 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La lista de autoridades convidadas a la inauguración de la remodelada cofradía de Vilanova era larga. En el acto, que tuvo lugar ayer a las ocho y media de la tarde, estuvieron el presidente de la Diputación, Rafael Louzán; la conselleira do Mar, Rosa Quintana; Juan Maneiro, director xeral de Innovación; el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán; el presidente de la Federación Galega de Confrarías, Benito González, y su homólogo en la federación provincial, José Antonio Gómez, así como Baltasar Rodríguez. Todos ellos se dieron cita en un edificio que ha dejado de ser una ruina gracias a una inversión de 250.000 euros.

Las obras ejecutadas se centraron en una superficie de 550,37 metros cuadrados repartidos en dos plantas. Se creó un local de usos múltiples. La reforma «tamén comprendeu a mellora da estrutura, moi deteriorada, o cambio da carpintería exterior e do falso teito; o pintado total do interior e o cambio da cuberta, así como outras actuacións menores enfocadas a reforzar o illamento da construcción que padecía constantes filtracións de auga».

Todos estos trabajos han supuesto la inversión de 240.773 euros, de los cuales la Diputación aportó la gran mayoría (225.298 euros). La cofradía presidida por Evangelina Lago «tivo que asumir únicamente os 29.928 euros restantes».

La patrona mayor, por su parte, no ocultaba ayer su satisfacción por el remate de la obra. «Isto significa moitísimo para nós. Por fin temos un salón de actos como manda Dios», comentaba. Y destacó que, aunque la obra se inaugura ahora, los cimientos los puso su antecesor en el cargo, Eduardo Martínez.

Rafael Louzán, el presidente de la Diputación, también tuvo en el acto inaugural la cuota de protagonismo que le corresponde por presidir la Administración que ha corrido con buena parte de los gastos de este proyecto de remodelación. «A reforma desta edificación, no corazón no porto de Vilanova, era unha necesidade real, urxente e perentoria que non podía quedar sen satisfacer», señaló el presidente del organismo provincial. «As administracións teñen o deber de velar polo futuro dun sector tan primordial para a nosa economía como é o do mar», siguió argumentando el presidente de la Diputación, quien también hizo especial hincapié «no gran esforzo que, pese á fonda crise económica, estamos a facer polas 21 confrarías da provincia». La conselleira de Mar habló también, y lo hizo para destacar las posibilidades de futuro que laten en el mar. Un espacio de trabajo y de proyección económica a cuya promoción deben consagrarse las cofradías y las administraciones.

Tras la ristra de intervenciones, el cura, Juan Ventura -natural de Vilanova, aunque oficia en O Grove-, tomó la palabra para bendecir las instalaciones. Debería haberlo hecho al principio, pero un oficio religioso lo retrasó. Llegó tarde. «Tranquilos -dijo a los asistentes- non vos vou predicar máis que xa vos predicaron bastante... Pero fixérono ben».