Sin casi dar tiempo a digerir el resultado del congreso del PP, hay quien ya la está montando gorda en el PSOE de Vilagarcía
27 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Hace un par de semanas, cuando la campaña hacia el congreso del Partido Popular de Vilagarcía ardía en toda su intensidad, un militante conservador hacía la siguiente observación: «Lo que estamos haciendo es una locura, estamos aireando los trapos sucios y esto nos va a pasar factura». El hombre se refería al duro cruce de acusaciones que los populares entablaban en blogs y foros de debate virtuales. Ciertamente, la saña con la que unos y otros se empleaban daba que pensar y difería bastante de lo que otras formaciones políticas, señaladamente el PSOE, suelen poner en escena cuando de resolver una pugna interna se trata. El nivel de acritud alcanzado por la gente de la derecha no tiene parangón, ni siquiera en los momentos de mayor fractura entre las filas socialistas. Resulta curioso comprobar, sin embargo, cómo las aguas vuelven rápidamente a su cauce en la casa de la gaviota mientras bajan tan revueltas como de costumbre en la organización de enfrente.
Aunque el enfrentamiento entre los partidarios de Tomás Fole y Javier Puertas estuvo a punto de resolverse en una carnicería política, la verdad es que, solventado el noveno congreso local, toda oposición interna parece disolverse en el PP de Vilagarcía cual azucarillo en carajillo de ron. El propio Rafael Louzán, que maniobró para relevar a Fole al frente de la formación popular, no dudó en acudir a la capital arousana días después del cónclave de Fexdega para apoyar la candidatura del vencedor y respaldarlo como aspirante a la alcaldía. Por mucho que los rumores insistan en que la partida todavía no ha finalizado en el hogar de los conservadores, todo indica que la pax foliana durará al menos hasta las elecciones municipales. Puertas, desde luego, se ha apartado por propia voluntad de toda ambición de corte político y es dudoso que el heterogéneo equipo que se organizó a su alrededor pueda mantener la cohesión suficiente como para instituirse en corriente de opinión interna.
Sin llegar a tales niveles de ensañamiento, las fracturas en el PSdeG son, en cambio, mucho más duraderas. No es tanta la intensidad en el fragor de la batalla, pero el encontronazo persiste en el tiempo. Sin apenas tiempo para digerir el resultado del congreso del PP, que acaba de consolidar a Fole al frente de los conservadores vilagarcianos, ya hay, entre los socialistas, quien está preparando un nuevo tiberio, de esos que tanto parecen gustar en el puño y la rosa. Resulta paradójico este comportamiento en un partido que tiene la oportunidad de articular una imagen de unidad en torno a un proyecto común que oponer a sus principales rivales, recién salidos de una pelea fratricida como no se recuerda.
Muy al contrario, esta semana han surgido temerarios comentarios públicos tras un encuentro celebrado en Guillán. La corriente que hace dos años lideró Tuco Renda para perder estrepitosamente frente a la secretaria xeral, Tania García, vuelve a hablar. Cuestiona que la responsable local del partido se incorpore al grupo municipal para sustituir a la concejala dimisionaria, Dolores Couso, siguiendo una manía tan vieja como absurda entre los socialistas vilagarcianos: defender la drástica separación entre la organización política y el grupo municipal como arma arrojadiza contra el contrincante interno. Se lo achacaron a Javier Gago cuando compaginó la alcaldía y la secretaría local del PSOE, y ahora quienes se reclaman sus partidarios se lo quieren echar en cara a la actual ejecutiva, como si Pachi Vázquez no fuese diputado en el Parlamento de Galicia o Rodríguez Zapatero no ocupase un escaño en el Congreso.
Que la disputa interna se iba a desatar en el seno del PSOE era algo inevitable, sano e incluso conveniente para sus propios intereses, cuando falta un año para la cita con las urnas. Que salte de inmediato a la luz pública con argumentos de tan poco peso constituye, sin embargo, un peligroso ejercicio de inconsciencia. Mientras tanto, el grupo municipal continúa estudiando el relevo de la concejala de Limpeza. Couso podría dimitir tras el decisivo pleno sobre los presupuestos del Concello, que se celebrará el 8 de julio. Si los trámites se ejecutan con rapidez, Tania García podría tomar posesión en su lugar en la sesión ordinaria del mismo mes. Le pese a quien le pese.