Últimamente, me ha dado por cocinar más y he probado nuevas recetas. El arroz, de verduras o de marisco, es mi especialidad. Hay que tener muchas recetas para lograr una alimentación sana y tener una vida equilibrada. Lo mismo pasa con la crisis, que no es tan solo económica, sino que es la quiebra absoluta de un modo de vida imposible de mantener por más tiempo en Europa. No hay dinero en la bolsa común y hay que ahorrar. Pero también hay que saber ahorrar. Hay que tener muchas recetas. Están bien los recortes salariales a los funcionarios, porque todos debemos pagar la crisis que, no nos engañemos, hemos creado entre todos. También aquellos obreros que se endeudaron por encima de sus posibilidades, pidieron créditos para ir de crucero o se encapricharon de un Mercedes. No solo los bancos son los malos de la película. Más recetas. Obligar a las administraciones a eso. A administrar. Y no a dilapidar. Hacer leyes que impidan, por ejemplo, que la comunidad autónoma o diputación de turno subvencione a equipos de fútbol de élite. Controlar, supervisar y auditar el trabajo de los funcionarios. Y el que no cumpla, a la calle. No se trata de adelgazar los servicios públicos. Pero debemos empezar a usarlos. No a depredarlos. Esa es la receta diez.