Seis años en lista de espera por un riñón

Raquel Iglesias VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

Ana María Castro es una vecina de Ribadumia de 24 años que lleva toda su juventud esperando que un donante le salve la vida. Más que un órgano pide solidaridad

26 may 2010 . Actualizado a las 10:24 h.

«Teño 24 anos e levo desde os 18 sometida a unha máquina de diálisis agardando por un trasplante de riñón que non chega». Con estas palabras describe una joven vecina de Sisán, Ribadumia, el calvario que está viviendo. Ana María pone con su testimonio rostro a la angustia que muchas personas pasan a la espera de un órgano que les salve la vida.

Dice que no pide para ella, sino para poner un ejemplo más de la situación que muchos viven y para obtener así la concienciación de la sociedad: «Quero contar a miña experiencia para incrementar a sensibilidade sobre este problema».

Ha recorrido muchos hospitales y sabe que hay pacientes más graves que ella, y por eso pide con humildad que aumente el número de donantes, «porque todos podemos acabar estando nunha lista de espera». Cuenta que su desesperación ya no solo se centra en los seis años de diálisis, sino en que nunca la han llamado para hacer una prueba de compatibilidad y que la mantiene viva la fuerza de voluntad con la que afronta la enfermedad desde la mayoría de edad.

«Una juventud destrozada»

Ana María vive pegada a una mascarilla desde hace meses por la facilidad con la coge cualquier infección. La espera le causa graves complicaciones de salud. Padece migrañas y anemia, entre otras enfermedades, aunque lo que cree que la está dañando es la tensión que le hace acostarse pensando que pasan los días en vano.

Las nueve horas de diálisis a a las que se somete desde casa es relativamente sencilla, pero los médicos le han comunicado que de aumentar los problemas de salud y de no controlar sus nervios tendría que ir al hospital para que me realicen una diálisis más intensiva, lo que limitaría más su forma de vida: «Vivo pegada a unha máquina. A miña xuventud destrozouse e só penso nun futuro no que todo esto se convirta nun pesadelo», confiesa.