Los sindicatos han anunciado huelga general. Yo, ya les anticipo, trabajaré. Y lo haré porque no me siento en absoluto representado por unas organizaciones de trabajadores dormidas y que no sirven para casi nada. Que han permanecido calladas y sin movilizarse, cómplices, mientras hasta cinco millones de personas se quedaban sin trabajo. En cambio, basta que el Gobierno anuncie que va a recortarle un 5% el sueldo a los funcionarios para intentar salvar el país para que UGT y CC.?OO. la monten. Yo me siento más cerca de todos aquellos que no tienen trabajo que de los trabajadores públicos, que son una casta privilegiada con seguros médicos privados, días moscosos, empleo de por vida, descuentos en las gafas de los hijos, cafés de media hora diarios y mil y una ventajas más. Los funcionarios son el 22,2% de los trabajadores en Galicia. Y en plena crisis la Administración ha contratado a 2.600 más, mientras que el sector privado perdió 43.000. La mayoría de los sindicalistas son funcionarios y son también mayoría los políticos que son funcionarios en activo o en excedencia. Así que no es de extrañar que se tengan tantos miramientos con ellos. Todos son la misma cosa o parecida. Pero ni se parecen al resto. Así que yo no haré huelga por ellos.