El recorte

AROUSA

Algunas veces la verdad es cómo la larva de una mosca come hombres. El gusano blanco es pequeño e insignificante cuando se te instala en la diminuta herida abierta. Parece poca cosa y si le preguntan al loco, al imprudente o al ignorante dirán que no pasa nada. Que es una llaguita sin importancia. Pero el gusano crece alimentándose de la carne y la llaga se hace úlcera purulenta. Y es muy grave. Eso es lo que le ha pasado a Zapatero con la crisis económica. La negó mientras la larvita de mosca no había mostrado su peor cara, aunque ya tuviera engangrenada toda una pierna de su pobre huésped. Cuando la sangre manaba y el dolor auguraba lo peor, no le ha quedado otra que hacer caso a los que le decían que estaba loco si no iba a urgencias de inmediato. Y así tenemos el recorte en los salarios de los funcionarios, de las pensiones y de los cheques bebé. Hacemos ahora lo que hubo que hacer en el mismo instante en el que la mosca nos cagó su larva en la heridita. Y ahora ya no hay tiempo de lamentaciones. Los empleados públicos tienen que entender que no viven en una nube. Que no son inmunes ni intocables. Que sus privilegios no llegan a tanto. Que mucha gente ya ha recortado sus salarios. Porque si no la mosca asquerosa nos tragará enteros.