22 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Mi padre y yo vivimos obsesionados con el tiempo. Él con el meteorológico y yo con el otro. Mi padre está siempre atento al telediario para saber si hará sol o lloverá. Mi madre se ríe de él y le dice que parece un agricultor pendiente de su cosecha de tomates. Mi madre es una persona ocurrente y divertida por la que no pasa el tiempo. A ella no le importa el tiempo. Ni el meteorológico ni el otro. Yo soy un impaciente. Una persona incapaz de dejar correr el tiempo. Me pone nervioso que no pase nada. Soy un lo quiero y lo quiero ya. Y eso no puede ser. Las cosas suceden cuando les llega su tiempo. Cuando toca. Y, cómo dicen los ingleses, la olla nunca hierve si te quedas mirando para ella. En cambio, si te marchas un ratito de la cocina y te despreocupas, cuando vuelves ya puedes poner lo que sea a cocer. Al PP de Vilagarcía le ha llegado su tiempo. Su hora de la verdad. Después de los ríos de tinta que se han escrito sobre su próximo candidato a la alcaldía, los populares ya han fijado fecha para su decisión. Será el 12 de junio y mediante congreso local. Es decir, que será la militancia la que elija y legitime al que encabece la próxima lista. Ya sea Tomás Fole, el actual portavoz, Javier Puertas, el presidente del Puerto, o un tapado. ¿Quién sabe, no?