Defendí a Garzón cuando arremetió contra la podredumbre del PSOE. Lo hice cuando investigó la del PP, que ahí sigue la cosa con la trama Gürtel. También cuando procesó a Pinochet y cuando la emprendió contra el terror de la dictadura argentina. Y fui de los que dijo ya era hora cuando hizo lo mismo con Franco y su régimen de sombra y dolor en España. Garzón es un tipo polémico. Se equivoca, como todos los jueces, como todas las personas, pero le mueven buenos sentimientos. El afán de justicia es la más alta motivación que pueda tener un hombre. Y es la que le llevó a investigar los crímenes del franquismo. Me dan igual los vericuetos legales por los que Garzón será juzgado por investigar el genocidio y la barbarie franquista. Lo que sé es que quién sienta en el banquillo al juez son fascistas como la Falange que en otros países como Alemania serían ilegales. ¿Para qué queremos una ley de partidos? ¿Solo para ilegalizar a Batasuna? Hoy hace 79 años que se proclamó la II República y seguimos como en 1977, cuando los franquistas chantajearon a la sociedad española para que aprobara una ley, la de amnistía, que sepultaba todos sus asesinatos y delitos. Ha pasado mucho tiempo. Es hora de hacer justicia verdadera.