El Arousa acumula seis victorias consecutivas, jugará mañana contra un Arenteiro bajo mínimos y se ha plantado en la zona noble de la tabla en el momento decisivo
06 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Seis victorias consecutivas y un partido aplazado con aroma a victoria han colocado al Arousa en la estela de los equipos que pelearán por el ascenso en el tramo final de la competición. El cuadro arlequinado se ha plantado en la zona noble en el momento justo. Y tendrá la ventaja de que tres de los ocho partidos que le faltan los disputará contra los rivales que ahora lo superan en la tabla. Es decir, ha conseguido depender de sí mismo para lograr que la remontada que en enero parecía imposible concluya en un ascenso inesperado.
Todo cambió a partir de la derrota contra el Covadonga (2-1). El tropiezo en el campo del penúltimo pareció servir de acicate a un equipo que no ha vuelto a morder el polvo. Como suele pasar en estos casos, la resurrección ha llegado desde la solvencia defensiva. En cinco de las seis victorias consecutivas que atesora, el Arousa ha conseguido dejar su portería a cero. Y variando los componentes de la zaga puesto que las lesiones y las sanciones han imposibilitado a Ricardo repetir equipo. Variaban, eso sí, los jugadores de campo, pero no el portero, y las actuaciones de Kiko han tenido mucho que ver.
De los equipos que le preceden en la tabla, es el Portonovo, el líder, el que también ofrece una singladura segura. Cuatro victorias y un empate forman su trayectoria inmediata y en apenas un par de domingos, el derbi de Baltar puede dejar más o menos claro el futuro de los dos conjuntos arlequinados. Los portonovenses tienen la ventaja de que su calendario no parece muy exigente y que disputará cuatro de sus siete encuentros en su terreno de juego.
El Choco, segundo, también cuenta con un camino más o menos despejado hasta el final de temporada. Su partido más complicado es el último, cuando visitará A Lomba para medirse a un Arousa al que derrotó 2-0 en la primera vuelta.
Por último, el Estradense es la gran incógnita de la competición. Un equipo que ha hecho de la irregularidad su forma de vida. Capaz de lograr las goleadas de la temporada y los mayores fiascos. Jugará tres partidos en casa -el penúltimo de la Liga frente al Arousa- y cuatro fuera, pero teniendo en cuenta la trayectoria de los de A Baiuca en la competición no se sabe si eso le favorece o le perjudica.