El constructor que encerró a la arquitecta de A Illa dice que fue para garantizar su integridad
AROUSA
El constructor de A Illa imputado por un delito de amenazas después de que el pasado día 22 irrumpiese en la casa consistorial y permaneciese por una hora encerrado en el despacho de la arquitecta sin dejar salir a la trabajadora, además de proferir insultos y amenazas tanto en contra de Paz Parada como del alcalde y los demás funcionarios, ha hecho público un escrito a través de su abogado en el que dice que las afirmaciones hechas por «el responsable máximo» del Concello son «falsas e infundadas».
La versión de Chaves Daporta sobre lo ocurrido esa mañana dista mucho de la que dio a conocer tanto el regidor como otros muchos testigos que presenciaron los hechos. Reconoce que se presentó en el despacho de la arquitecta sin pedir vez para pedirle explicaciones «tras comprobar que la compra de una de mis viviendas se malograba por haber manifestado dicha técnica municipal al comprador que el edificio adolecía de graves irregularidades urbanísticas y vicios constructivos, sugiriéndole además que en A Illa había pisos a la venta de otros promotores con mejores condiciones». Según Juan Manuel Chaves, la arquitecta no solo no quiso recibirle, sino que «me dijo textualmente 'plántateme fuera'». Como el constructor se opuso, ella pidió auxilio y se presentaron muchas personas en el despacho, entre ellas el alcalde y otros concejales «en tono muy agresivo y agitado» que empezaron a insultarle, «viéndome obligado a cerrar la puerta por dentro para garantizar mi integridad y negarme a salir mientras no se presentara la fuerza pública». En el tiempo en que permaneció dentro, asegura que los insultos y amenazas mientras aporreaban la puerta fueron constantes.
Desigualdades de trato
Chaves Daporta asegura que desde hace años es víctima de una clara discriminación por parte de la administración local isleña a la hora de conseguir permisos y licencias frente a otros constructores «afines al poder municipal, que como bien sabemos todos cuantos vivimos en A Illa, acometen sin reservas actuaciones urbanísticas imposibles desde cualquier punto de vista».