Señora alcaldesa

José Luis Rivera Mallo

AROUSA

Que la señora alcaldesa tenga que volver a 26 años atrás para justificar su ineptitud me parece un infantilismo de tal magnitud que produce bochorno. Pero recurre a ello porque, además, sabe que no dispongo de datos de aquel entonces para poder replicarle. Aunque sí puedo decirle que en mi gestión ninguna institución pública, ni el propio Tribunal de Cuentas, tuvo que requerirme la entrega de documentos bajo apercibimiento de aplicar medidas disciplinarias, e incluso penales. A usted sí, señora alcaldesa.

Recordarle, señora alcaldesa, que la corporación que yo presidí venía de una gestión del PSOE que yo no caeré en el error de criticar, pero que ya implica bastante. Y usted la recibió de su propio grupo político. ¿Pretende, quizás, que yo la censure?

Pero, mire, bastan unos simples datos para desmontar su injustificable justificación:

-Vea el número de funcionarios que se encargaban de los servicios económicos municipales en su etapa y en la mía. Insisto, una vez más, en que hay una excelente plantilla, pero el problema no está en el personal sino en usted, que no ha sabido o no ha querido programarla. Es su responsabilidad, ¿entiende?

-En mi etapa no existían los medios materiales que existen ahora (sistemas informáticos, etcétera) que facilitan mucho la gestión de los distintos servicios, y por tanto el cumplimiento de las obligaciones legales.

-Que en aquel entonces yo percibía una cantidad simbólica como alcalde, y de ella yo pagaba la secretaría particular de la alcaldía. Usted nos cuesta a los vilagarcianos unos nueve millones de pesetas al año, y dispone de secretario particular y personal afecto al mismo, gabinete de prensa, relaciones públicas, etcétera, etcétera, que paga el Ayuntamiento. Es decir, los vilagarcianos. Y que en mi etapa como alcalde no existían. Aun así, usted pretendía ahora la creación de la plaza de jefe de gabinete. Increíble, ¿verdad?

-Pero es que, además, usted dispone de cinco concejales liberados que nos están costando unos 25 millones de pesetas al año, además de las cargas sociales. En mi etapa no había ninguno.

Considero que las diferencias son bastante sensibles, ¿verdad, señora alcaldesa? Podría decirle otras muchas cosas pero, sinceramente, creo que no vale la pena.