Xan Lamelas

AROUSA

No es fácil sustituir a un tipo como Xan Caneda, que todos los años que lideró Izquierda Unida en O Grove fue un ejemplo de trabajo, honradez personal y política, inteligencia, colaboración con cualquiera que buscase el interés general y un pragmatismo eficaz que nunca le llevó a vender ni uno solo de sus ideales. Caneda es amigo mío, lo admito, pero no porque tomemos café y vayamos juntos de picnic con las familias. De hecho, hace siglos que no le veo. Pero siempre será mi amigo alguien que no miente y que ha dedicado toda su vida a los demás sin llevarse nada material a cambio. Y me refiero al dinero. Un día Caneda quiso dejarlo, cansado y convencido de que había que dejar paso a los más jóvenes. Y así llegó el otro Xan, Lamelas, del que no dudo que tenga buenas intenciones, mejores aspiraciones y toda la voluntad del mundo, pero que lamentablemente no está a la altura de su predecesor. Debería pensar que es normal que desde otros partidos políticos, como el PP, le pidan su dimisión, pero que si también lo hacen desde su propia formación más vale que tome nota y se pare a pensar en qué está haciendo. Por este caminito, sin la fuerza de Caneda, IU está abocada a desaparecer en O Grove. En el PSOE ya se están relamiendo de gusto.