«El 'Prestige' fue mi máster en política, cuando me sentí más útil»

La Voz VILAGARCÍA |

AROUSA

Fue la «superconcejala» de O Grove en el anterior mandato, y dejó huella. Tanto que aún hay quien la para por la calle para pedirle cosas. Pero la política es cosa del pasado

30 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Bea Costa La principal impresión que queda después de una hora de charla con Ana Isabel Domínguez es su deseo de pasar la página de la política. Estuvo durante cinco años en primera línea del gobierno local de O Grove «en los que lo di todo por mi pueblo» pero hace ya más de dos años que se despidió de aquella etapa para volcarse en su vida profesional y personal. ¿El del 2007 fue un adiós definitivo? Ana Isabel afirma que sí. Cuesta creerlo conociendo al personaje. Esta grovense de 35 años reúne todas las cualidades para moverse en este mundillo: capacidad de trabajo, experiencia, verbo fácil y mucha iniciativa, demasiada, a juzgar de algunos. Ella misma reconoce que es de las que no deja indiferente. «Soy una persona a la que tanto se la puede querer mucho como odiar enormemente».

Ana Isabel Domínguez lleva casi toda su vida desempeñando funciones de responsabilidad y liderazgo. «Desde primero de EGB hasta la facultad yo siempre fui la delegada de clase y a los 17 años ya era tesorera de Protección Civil». Con estos antecedentes y siendo una Bea -uno de los apellidos más identificativos de O Grove- no era muy difícil imaginar que acabaría en la política.

Los comienzos

Su primera incursión fue cuando tenía 18 años, bajo las siglas de AVI y de la mano de Manuel Benavides «alguien a quien quiero y respeto en lo profesional y lo personal», señala. «Pero yo sabía que lo mío era el PP y en el momento en que Paula -Paula Janza- me pidió participar, acepté».

En el 2002 entró a formar parte de la corporación sustituyendo a Francisco Fuentes. Ella ocupaba el número 6 de la lista y le correspondía el puesto. En la corporación resultante de las elecciones del 2003 entró ya directamente y lo hizo asumiendo una notable carga de responsabilidad: Seguridade Cidadá, Sanidade, Xuventude, Muller y Medio Ambiente, delegación esta última que después dejaría en favor de Fernando Meis.

Ana Isabel empezó con muchas ganas y eso le pasó factura. Sus conflictos más sonoros fueron los que protagonizó con la Policía Local y, dentro del partido, hubo quien le reprochó que salía demasiado en la prensa. «Yo estuve disponible las 24 durante cinco años, estaba allí donde hacía falta, pero no por salir en la foto, lo hacía porque pensaba que era mi responsabilidad». Así que no tardó el momento en que la concejala solicitó un sueldo por su dedicación al Concello, y aquello trajo problemas. Primero, porque la oposición -el PP gobernaba en minoría- no estaba dispuesta a permitirlo, y segundo, porque alguno de sus compañeros también aspiraba al cargo remunerado.

La solución llegó de la Diputación de Pontevedra, con la contratación de la concejala en calidad de asesora durante dos años. «Pero no cobraba los 3.000 euros que se decía por ahí, ni mucho menos». Y de eso, en Internet, se dijo mucho.

«Me hicieron mucho daño»

Ana Isabel Domínguez fue uno de los principales objetivos de la feroz campaña que se abrió contra el PP en varios blogs de O Grove. Aquel menoscabo público de su imagen le hizo mucho daño, a ella y a su familia, y acabó en los tribunales. De la denuncia que presentó en el juzgado nunca más se supo «porque yo no quise». Afirma que, hace un año, fue ella misma la que decidió zanjar el asunto de manera que quedase archivado. Pero de aquello sacó algo: sabe quienes estuvieron detrás de las «difamaciones», pero no quiere desvelar sus identidades «porque no vale la pena, yo no soy como ellos». «El tiempo pone a cada uno en su sitio. Me hicieron mucho daño, todo el daño que quisieron», se lamenta.

Todavía le saltan las lágrimas cuando recuerda este episodio, pero no solo se emociona con los malos recuerdos. También lo hace cuando toca hablar del Prestige porque «dentro de la tragedia que fue todo aquello, es lo que recuerdo con más cariño. «Aquel fue mi máster en política. El 90% de los políticos no tienen ni idea de lo que fue aquello. Me emociona y me estremece recordarlo. Fue cuando me sentí más útil. Siento mucho orgullo». En aquellos días fue blanco de muchas críticas, pero sigue opinando «que el trabajo que se hizo fue correcto, nadie hubiera podido llevarlo de otra manera». Llegados a este punto no quiere dejar de hacer su reconocimiento a los bateeiros «que fueron los verdaderos héroes», en particular a Ángel Padín, y de lamentar los réditos políticos que, dice, algunos quisieron sacar de la tragedia.

Silencios elocuentes

En su calidad de concejala de Seguridade Cidadá se topó con un poco de todo; desde el controvertido caso de las listas vascas hasta la profanación de una tumba. La principal lección que extrae de la política «es que todo vale, y yo no estaba acostumbrada a eso». ¿Se sintió traicionada dentro de su propio partido?, le preguntamos. Se produce un largo silencio y concluye: «a eso no te voy a contestar». A pesar de los pasares «mis años como concejala no los considero perdidos, no me arrepiento».