Libros liberados y también perdidos

AROUSA

Una iniciativa pionera en Vilagarcía para fomentar la lectura entre los menores se quedó en agua de borrajas porque la mayor parte de los libros no se devolvieron

17 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Victoria Hierro, entonces concejala de Educación, lo presentó a bombo y platillo, y la idea era tan original que tuvo eco fuera de las fronteras de la comunidad gallega. Siguiendo el ejemplo del bookcrossing -una iniciativa universal que consiste en dejar los libros en calles y parques para que los que los encuentren los lean y luego los dejen de nuevo liberados-, Educación quiso animar a los jóvenes a la lectura con un sistema similar.

El Concello de Vilagarcía compró 346 cuentos y novelas dirigidos a escolares de Primaria y Secundaria. La idea era «abandonarlos» en colegios, casas de cultura y parques públicos para que los niños los «encontraran», se los llevaran para casa y los leyeran. Con la intención de que los menores conociesen el mecanismo, cada ejemplar llevaba una pegatina que rezaba: «¡Eu son libre, non estou perdido! Por favor, cólleme, léme e axúdame a continuar a miña viaxe».

Además, cada ejemplar incluía un cuaderno de bitácora que daba fe de su recorrido. Cada niño que lo encontrara y lo leyera debía registrarlo en esa lista, y cuando esta estuviese completa, había que entregar el libro en el Concello para que en la concejalía de Educación quedase constancia del viaje que dicho ejemplar había hecho y de quiénes lo habían leído.

Premios para los lectores

Incluso se habían convocado premios. A los que demostraran que se habían leído cinco ejemplares o más de libros liberados se les haría un regalo. Y para animar más la campaña, incluso estaba previsto abrir un foro en la página web municipal para intercambiar opiniones acerca del bookcrossing.

Se presentó en marzo del 2005, y se dijo que los libros se iban a liberar de inmediato para que los niños ya pudiesen leerlos en Semana Santa. Y ahí se quedó todo. Cuando unos meses después se preguntó por la campaña, se dijo que todavía no había llegado de vuelta ningún ejemplar el Concello, por lo que no se podía hacer todavía una valoración de los resultados.

Pero pasó el tiempo, llegaron las elecciones, Victoria Hierro dejó la concejalía de Educación para asumir otras responsabilidades municipales, y del bookcrossing vilagarciano nunca más se supo.

Sin embargo, la que ahora es concejala de Educación, Susana Camiño, no tuvo reparos en aclarar lo que había pasado con tan interesante iniciativa que se había quedado en agua de borrajas. «Cuando yo llegué a la concejalía vi los libros y pregunté por esa campaña. Me pareció muy interesante, pero lo cierto es que no duró más que cuatro meses».

La principal razón del fracaso, aunque duela reconocerlo, fue que la mayor parte de los libros se perdieron. Es decir, que los que los encontraron en los parques, en los colegios o en las casas de lectura, probablemente se los llevaron a sus casas y no los devolvieron. Y eso, pese a que en los libros venía bien claro el sistema de préstamo, por lo que difícilmente a nadie se le podía escapar que ese libro era, en realidad, propiedad del Concello de Vilagarcía. «Era una iniciativa muy bonita, pero no funcionó», reconoce la concejala.