Leer es quizás lo más importante que se aprende. Lo que te conecta con el mundo. Con la cultura en mayúsculas, con el conocimiento. Con todas las ideas, opiniones y descubrimientos que ha hecho el hombre desde que es hombre. Leer es lo que te abre al mundo. Es la balsa que nos dan para intentar navegar en este mar tempestuoso que es la vida. Mi hija Helena ya sabe leer. Caminábamos juntos de vuelta a casa y me estaba contando que tenía profe nueva porque la suya está enferma. Le dije si ya le habían enseñado a leer a modo de pullita, porque me estaba pareciendo que tardaba mucho en aprender. La verdad es que ninguno de sus compañeros de clase sabía. Para mi sorpresa, me respondió que sí, que ya sabía. En ese momento pasábamos junto a un coche del servicio municipal de aguas de Vilagarcía y, para comprobarlo, le señalé la primera palabra del rótulo que tenía grabado el vehículo y le pedí que la leyera. Recibí un magnífico «ser-vi-cio» por respuesta que me dibujó una de las mayores sonrisas que he tenido en mi boca. Fue tan fuerte, que creo que aún la tengo y que tardará en marcharse. Este año ha sido importante para Helena. Aprendió a sumar y restar, a montar en bici y ahora a leer. Ya está preparada para comerse el mundo.