Preguntas de rebajas

AROUSA

He ido a las rebajas. Lo confieso. No es la primera vez, que a todo el mundo le gusta comprar barato, aunque a mí esto de ir de rebajas me suscita muchas preguntas. Junto a las montañas de vestidos sin orden o viendo a dos mujeres disputándose unas bragas me vienen pensamientos extraños. Para empezar, no entiendo por qué se puede comprar algo en enero con un descuento del 70% del precio que tenía en diciembre. Imagino que los tipos que dirigen el mundo y que con sus hilos nos mueven como marionetas lo tendrán todo estudiado y les compensará. Pero no puedo evitar pensar que si vendiesen siempre barato, la gente compraría más ¿no? Y sería más justo. Otra cosa que no entiendo es por qué en rebajas en muchas tiendas, en lugar de abrir más cajas para atender a la previsible avalancha de clientela, hacen justo lo contrario. Ayer, en la que fui, solo una estaba operativa. Y, claro, se formó una cola kilométrica. En la fila me dio por pensar en esto y en otras cosas, como que en realidad vivimos en una sociedad en rebajas. Rebajada. En la que cada vez menos cosas son de verdad. En la que un para siempre, un de verdad o un eres mi amigo ya no significa nada. A esta sociedad le va lo barato, lo que se logra con poco esfuerzo. Yo prefiero comprar caro.