Homenajes institucionales que caen en el olvido

La Voz

AROUSA

Los ayuntamientos suelen reconocer el trabajo y la dedicación de personas e instituciones con homenajes públicos y el nombre de calles o plazas. Pero esos acuerdos plenarios no siempre se cumplen y las placas caen a veces en el olvido. En Caldas hay al menos tres ejemplos.

El pasado 29 de mayo el Concello de Caldas aprobó una moción del equipo de gobierno para dedicar un tramo de la calle Juan Fuentes a los Padres Somascos por la labor educativa desarrollada durante cincuenta años en la localidad. La iniciativa socialista no estuvo exenta de polémica y el BNG llegó a plantear que se eligiera una rúa de nueva apertura de las que estaban pendientes de ejecutar en ese entorno urbano para reconocer el trabajo de la orden del colegio San Fermín.

El tramo de Juan Fuentes que cambiará de nombre comprende desde el cruce con la calle Fermín Mosquera hacia Vilagarcía (entre los números 39 y 103). Los nacionalistas se escudaban en que la modificación de la denominación causará molestias a los vecinos afectados.

PP e Independentes de Caldas (ICdR) sí apoyaron la propuesta socialista. Sin embargo, la formación que encabeza Fernando Pérez enmendó la moción para que ese trámite se realice de forma paralela a otros aprobados en pleno en los años 1998 y 2007 y que todavía siguen pendientes. Se trata de las calles que el Ayuntamiento acordó dedicar a Joaquina Nieto, La Montañesa, y a José Sesto.

Varias generaciones

En el caso de Joaquina Nieto la calle elegida fue un tramo de la rúa das Ovellas, cerca de la casa consistorial. Esta profesora, a la que varios ex alumnos tributaron un homenaje el 13 de julio de 1997, fue propietaria de una escuela que funcionó en la localidad entre los años 1943 y 1969.

En marzo del 2007 el pleno aprobó una propuesta de la alcaldía para dedicar al doctor José Sesto Casal la plaza que transcurre entre la calle Juan Fuentes y el Campo da Torre. El acuerdo incluía también la colocación de una placa en la casa donde vivió. El Concello pretendía paliar así una «deuda pendiente», ya que se había adoptado un acuerdo plenario anterior con la misma intención. José Sesto, nacido en Caldas en 1880, ejerció la medicina en el municipio, en la especialidad de obstetricia, durante más de sesenta años «con total dedicación, abnegación e xenerosidade», se decía en la iniciativa firmada por el regidor, Juan Manuel Rey.