Hierro sustituye a Marcelino Abuín como portavoz del PSOE en el pleno

AROUSA

Era previsible y los augurios se cumplieron. El pleno sobre el estado del Concello de Vilagarcía, un estilo de debate que la capital arousana estrenaba ayer por iniciativa del Partido Popular, se resolvió a través de la colección de tópicos que los cinco grupos políticos han ido acumulando a lo largo de los dos años y medio del presente mandato. Entre la institución «en caída libre» que formuló el conservador Fole y el Ayuntamiento «modelo» que cantó la socialista Victoria Hierro caben todo tipo de matices, que poco a poco recorrieron Xosé Castro Ratón (BNG), Juan Fajardo (EU)) y Rivera Mallo (Ivil).

Ante este panorama, que solo el ingenio de algún edil rompía de vez en cuando a base de juegos de palabras y pullas más o menos irónicas, la única y principal novedad que ofreció la jornada no tuvo nada que ver con el contenido de la sesión. Pero sí, y mucho, con la organización interna del primer grupo presente en Ravella y principal socio de la coalición gobernante. Para sorpresa de muchos de los pocos asistentes al pleno, no fue Marcelino Abuín, responsable de Xestión do Territorio y portavoz socialista desde el inicio del mandato, quien defendió la postura del PSOE, sino la concejala de Deportes y Muller, Victoria Hierro, junto a la alcaldesa, Dolores García. Lo cierto es que el silencio de Abuín tenía un precedente en la sesión anterior, la de noviembre, en la que tampoco intervino. Así que cabe preguntarse acerca de si este cambio de roles es permanente o, por contra, obedece a motivos puramente puntuales.

Entrando a analizar el debate en sí, la encargada de abrir el fuego fue García, quien dibujó una Vilagarcía pujante y, aprovechando la ocasión, desgranó un grueso relatorio de gestiones e inversiones ejecutadas.

La primera respuesta correspondió a Rivera. Su tesis habla de una falta de diálogo galopante y de una gestión pobre, floja. Fajardo situó a la regidora en una suerte de «mundos de Yupi», preguntándose quién puede estar satisfecho cuando el número de parados en la ciudad roza los cuatro mil y «o acceso á vivenda segue sen resolver». No ejerció, en cambio, el portavoz de EU como principal azote de los conservadores. Este papel lo asumió con retranca Castro Ratón, que cambió el Yupi de los dibujos por los «mundos de Fole» y acusó a los conservadores de «filibusterismo político». En justa correspondencia, él mismo recibió la réplica más dura. Fole le acusó de tener un programa de diez palabras de las que solo habría cumplido dos: «Descentralización, co seu Concello propio no auditorio, e paixón pola xente». Poco más dio de sí un pleno más extraordinario por su relativa brevedad -finalizó a eso de las nueve- que por cualquier otra cosa.