La cachucha es lo mejor del cerdo y la Cachucha es, como dicen en ese anuncio de cerveza, probablemente la mejor asociación gastronómica del mundo. Por lo menos del mío. De mi mundo. El sábado cumplieron un año y fui invitado a la cena de celebración en su sede social, la planta de arriba de la Taberna de Moe's. La de Gúmer, vamos. Mis amigos Marcos Miñoca y Guillermo Cry forman parte de este selecto grupo de gourmets. Me quedé alucinado por muchas cosas. Primero, por que unos tipos como estos tengan tan buena mano en la cocina. El menú era de mucho nivel. Huevos rellenos de atún, y queso del país con anchoas y pimientos del piquillo como entrantes, centollas y nécoras, zamburiñas en salsa de primer plato, lomo de cerdo en salsa de naranja, de segundo, y brazo de gitano de postre. Lujazo, vaya. Más impresionante todavía fue la organización. Se dividen en grupos y cada vez uno de ellos es el encargado de cocinar, servir, fregar y recoger. Son como la naranja mecánica de la cocina. Seguro que no son tan eficaces en sus casas. Pero supongo que es lo que te pasa cuando estás entre buenos amigos, que eres capaz de superarte y hacer fáciles las cosas difíciles. La amistad es un arma poderosa. Porque se sobrepone a todo y es eterna. Como la Cachucha.