Como la palabra privatizar levantaba resquemores entre los ciudadanos, los políticos se inventaron la de externalizar. En realidad, son lo mismo. Supone que una empresa privada gestione servicios públicos. Y esto que hemos aceptado con tanta normalidad es, en realidad, del todo inaceptable. En primer lugar, porque el objetivo de una compañía privada no es el fin social del servicio, sino sacar un beneficio económico. Y lo segundo, porque los ciudadanos mantenemos con nuestros impuestos a los políticos y a los funcionarios que trabajan en los ayuntamientos y si ya no gestionan el agua, la limpieza de las calles, la recogida de basuras o el transporte público ¿para qué les queremos? Es exactamente igual que si usted convenciese a su empresa para que le permitiera que otra persona hiciese su trabajo pero sin que usted dejase de cobrar su nómina. Es decir, la empresa le paga su salario y usted, a su vez, subcontrata a otra persona para que haga el chollo. Así que usted cobra por no hacer nada. Es la magia de la externalización. En Vilagarcía, PSOE, BNG e IU han pactado crear una empresa municipal de servicios que, poco a poco, vaya recuperando los servicios que un buen día se externalizaron. Suena demasiado bien. A ver en qué queda la cosa.