Arraigar es un verbo con varias acepciones, pero no hace falta ser doctor en física cuántica por la Universidad de Oxford para saber que fundamentalmente significa establecerse de manera permanente en un lugar, vinculándose a personas y cosas, como bien dice el diccionario de la Real Academia. Olga Contreras es colombiana y lleva cuatro meses empadronada en Vilagarcía, pero mucho más tiempo viviendo aquí. Su hermana, que está casada con un gallego, y sus sobrinas viven en la ciudad desde hace mucho tiempo. A España vino hace ya más años, pero vivió aquí y allá hasta que decidió echar raíces en Arousa. Por cierto, el diccionario también dice que arraigar es echar raíces. Sin embargo, el Concello de Vilagarcía le ha denegado el informe de arraigo municipal. ¿Las razones? De traca. Dicen que no participa en las «redes sociales». Debe de ser que Olga no tiene facebook o algo así. Me pregunto cómo se puede jugar así con la vida de la gente. Y más aún con alguien que no solo tiene aquí a su familia, sino que también cuenta con una oferta de trabajo. Jugar así con la vida de la gente me condenaría al insomnio. La alucinante es que los responsables de esto puedan dormir.