18 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Nunca llueve a gusto de todos. Pero a veces parece que el dios Baco nos acompaña. Los viticultores temían hace unas semanas que la lluvia estropease una cosecha que se prevé de calidad. Y no fue así. El agua llegó justo ahora, cuando se necesitaba para engordar la uva. Al menos, que el albariño se libre de esta crisis que se extiende como una pandemia. Como la gripe A.