Una pista llena de baches da servicio a una de las atalayas más visitadas de la comarca de O Salnés
AROUSA
Desde lo alto de Lobeira, todo lo que pasa en el valle de O Salnés y en la ría parece pequeño, sin importancia. Allí arriba se goza de una vista impresionante, sobrecogedora por su amplitud y por la longitud de sus horizontes. La experiencia vale tanto la pena que el mirador pasa a formar parte de la lista de visitas obligadas con la que se enfrentan los turistas que nos visitan. Muchos atienden a esa recomendación. Y durante todo el año, aunque especialmente más durante la temporada de verano, son cientos los que se deciden a subir hasta esa atalaya para llevarse una imagen imborrable de vuelta a casa.
Habida cuenta de su atractivo turístico, Lobeira debería ser un monte mimado y atendido con cariño. Los comuneros, que han entendido su elevado valor turístico, han querido enriquecer con el sabor de la historia y la leyenda el atractivo natural de la zona, y por eso han promocionado la excavación de la supuesta fortaleza de Doña Urraca.
Sin embargo, no todo el mundo parece estar dispuesto a poner su granito de arena para aumentar las potencialidades de Lobeira. Para muestra, el decrépito estado en el que se encuentran la pista que, partiendo del municipio de Vilagarcía, llega hasta el mirador. El camino ha dejado de merecer tal nombre, convertido como está en una sucesión de baches sin fin por el que el avance se hace aún más complicado debido a la abundante maleza que, desde los márgenes, amaga con engullir la vía.
Los comuneros no tienen potestad para actuar sobre esa carretera, que discurre en la mayor parte de su trazado por suelo vilanovés. Desde la comunidad ya se ha pedido una reunión con el Concello para abordar esa cuestión y para pedir el adecentamiento del camino, pero su solicitud ha caído en saco roto.
El otro acceso, el que parte de András, se encuentra en mejores condiciones. Allí, dicen los comuneros, la maquinaria municipal sí ha funcionado y ha limpiado la maleza que se comía la carretera.