El pleno del jueves no deparó demasiadas sorpresas. Tras alabar el buen trabajo hecho por Besada al respecto del Plan de Igualdad, el PP cargó con dureza contra ese concejal nacionalista cuando presentó una moción urgiendo a la Xunta la construcción del centro de día. «Os terreos -clamó Pérez- aínda non foron postos a disposición da Xunta. O único que están intentando é botar balóns fóra e buscar unha coartada para a súa incapacidade».
Los populares encontraron un nuevo motivo de enfado al no lograr que los miembros del cuatripartito apoyasen una moción de Diana Otero para la creación de una oficina de voluntariado. Los socios de gobierno se abstuvieron, lo que entristeció a la ponente, que atribuye esa posición «a que a proposta saíu de nós, do PP». La iniciativa fue aprobada, pero «vai quedar sen executar porque non teñen ningún interese en sacar adiante ese proxecto».
Ya en el turno de ruegos y preguntas, Miguel Pérez sacó a colación el caso de las listas vascas. El edil popular, junto con Alexandre Aguín, se vio envuelto en un proceso judicial que ha acabado por determinar que ni uno ni otro tenían resposabilidad en tan truculenta historia. Aquel proceso judicial, que fue para los afectados una auténtica pesadilla, «parecía que lles satisfacía» a los integrantes del cuatripartito, a los que Pérez acusó de participar en una auténtica «caza do home. Saíulles mal». El popular, que aseguró que nunca en su trayectoria como político había tenido compañeros de corporación «tan mediocres no político e tan malvados no persoal», reclamó del gobierno local al menos una rectificación pública. Y rogó que «siga personado neste asunto co mesmo énfase que amosou ata o de agora».