Desmontando tópicos sobre la correcta alimentación

Jesús Hierro

AROUSA

Que comer por la noche engorda más que hacerlo durante el día; que las verduras frescas son más saludables que las congeladas; que es malo picar entre comidas; que el agua embotellada es mejor que la de la traída... todas estas creencias son falsas, y por ello, la doctora Consuelo Boticario, profesora del departamento de ciencias analíticas de la UNED Madrid, se encargó en la mañana de ayer de desmitificar estas y otras leyendas urbanas de carácter gastronómico y sin base alguna, en una conferencia impartida en el curso de verano que lleva por título El buen comer, y que se desarrolla en el Museo del Vino de Cambados.

La mayoría de las propuestas para llevar a cabo una dieta sana y equilibrada, implican un esfuerzo importante por parte del consumidor para seguir una buena línea y no dejarse atrapar por los platos más apetitosos, que lamentablemente, casi siempre son los que tienen más calorías. Pero hay excepciones. De todos es conocido que un par de vasos de vino al día, incluso tres -no media docena-, no son perjudiciales para la salud sino que incluso pueden ser beneficiosos, sobre todo si se trata de vino tinto. Aunque una buena copa de Albariño no le hace daño a nadie. Esto es algo que todo el mundo sabe. Sin embargo, el hecho de que una especialista de la talla de Consuelo Boticario lo reafirme, sin duda da una mayor legitimidad a todos los fieles de Dioniso para seguir con sus libaciones.

Por otra parte, Consuelo Boticario se mostró escéptica ante las dietas disociativas que están tan de moda entre aquellos que quieren bajar unos kilos. Asegura la doctora que no existe una base científica que confirme que tomar hidratos de carbono y grasas separadamente contribuya a perder peso.

No cabe duda de que tanto la calidad como la cantidad de vida dependen en buena medida de la alimentación. Sin embargo, el comer no es solamente un acto alimenticio destinado a asimilar nutrientes, sino también un placer, y en muchos aspectos muy vinculado a la vida social de cada persona. Por ello, aunque es necesario alimentarse correctamente, tampoco hay que obsesionarse, y saber disfrutar de la comida. Eso sí, siempre debe hacerse, como todo casi todo, con moderación.