El espíritu del Corsario echa el ancla

Serxio González serxio.gonzalez@lavoz.es

AROUSA

Los movimientos telúricos que está experimentando la hostelería vilagarciana últimamente se expandieron, el sábado por la noche, a un pequeño local ubicado en un rincón de la Alameda. El viejo Café das Áncoras tiene nueva tripulación. Porri , Óscar Castellanos y Bianca se encargan de patronear el establecimiento en su nueva singladura. Tanta jerga mariñeira viene a cuento por el hecho de que entre los tres forman algo así como la conjunción de aquel mítico Corsario que abría su puerta canalla en O Castro, el Cova Arauca de fugaz pero intensa vida y el pasado de La Goleta. Por algo las paredes de la planta baja están repletas de fotografías de todo tipo de embarcaciones, desde la dorna de la ría a lo que parece un acorazado, pasando por un par de veleros.

La decoración, que respeta la piedra original, se completa con un aire oriental. Lámparas de factura hindú y marroquí, alguna que otra mesa baja repleta de incrustaciones. Y algo que, sin duda, proporcionará una alegría a la concejala de Promoción Económica, Rosa Abuín . La terraza que se abre a la Alameda (el local tiene dos, la trasera conduce al personal a Méndez Núñez) cumple rigurosamente la regulación que prepara su departamento. Como puede comprobarse en la imagen, no hay toldo sino sombrillas. Blancas, de tela y madera, sin rastro de publicidad. Las sillas son de mimbre trenzado. Y las mesas, de esas en las que uno se imagina sentado a un beduino, con 40 grados a la sombra, reclamando su té. Pero si hay algo especialmente recomendable en este garito revisado es el rincón de la planta superior, que parece pensado para acoplarse en él y ya no moverse. Recuerdos bucaneros. Además de un trago en condiciones, un pincho a la hora del vermú y música de la que hace mucho tiempo se echa en falta en este pueblo (con permiso del Moe's, último reducto con clase), cualquier veterano noctámbulo que haya arrastrado sus huesos sedientos por la madrugada vilagarciana encontrará en el Áncoras un singular entretenimiento: acertar cuántos de los detalles que adornan el local le devolvían a uno la mirada en los tiempos del Corsario. Aquellas, calaveras, aquel Ranxerox , esos Freak Brothers...