Tras abonar una finca con «esterco» arousano, el dezano Jaime Fernández tiene la huerta llena de grandes hortalizas
12 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A principios de año, las algas se convirtieron en una plaga que castigó con dureza las playas de Vilanova y A Illa. Coincidiendo con aquella invasión verde un empresario de Agolada, Jaime Fernández, y la cofradía isleña presentaron a las puertas de Carreirón una máquina capaz de retirar hasta 30 toneladas de «esterco» cada hora. Parte de la carga recogida aquel día fue trasladada a Agolada y depositada en una huerta para probar la capacidad de ese producto para abonar también las tierras de interior, como desde hace años se hace en las fincas de las zonas costeras. Y la prueba parece haber dado unos resultados positivos.
«Nun mesmo terreno, abonamos unha parte con algas, outra con esterco de vaca e outra deixámola sen abonar», narraba ayer el empresario dezano. En esas tres franjas de terreno se plantaron los mismos productos: patatas, lechugas, cebollas, repollos, ajos y coles. A juicio de Fernández, «na zona que estaba abonada con algas os froitos son moito mellores». «Hai diferenza no tamaño, no brillo... E incluso as patacas, que este ano coa néboa queimáronse en toda a zona, as que botamos alí nin se queimaron nin nada», asegura el empresario dezano.
Para conseguir esos buenos resultados, explica Jaime Fernández, en Agolada siguieron las directrices dictadas por la experiencia de los agricultores de las zonas de costa. «Dixéronnos que se botan as algas primeiro, e que hai que deixalas un tempo antes de botar nada na terra». Tras un mes con el «esterco» enriqueciendo la tierra, se plantaron las hortalizas y se comprobó su magnífico crecimiento.
«Tamén probamos coas árbores froiteiras, cunhas que plantáramos o ano pasado», explicaba ayer Jaime Fernández. «Botámoslle algas arredor para ver que pasaba», cuenta. «Nese caso non podo asegurar ao cen por cento, pero tamén notamos un crecemento maior», afirma este dezano. Ha encargado también análisis de la tierra para comprobar cómo ha evolucionado esta. Pero de esas pruebas científicas, de momento, aún no hay datos definitivos.