La prestigiosa urbanista concibe Luz Salgada como la ocasión de que los vilagarcianos recuperen su ciudad y vuelvan a vivirla
24 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Poca gente lo sabe, pero Isabel Aguirre, premio nacional de Arquitectura por la rehabilitación del parque de Santo Domingo de Bonaval junto a Álvaro de Siza, nació en Vilagarcía. Esta semana, asomada al jardín de Ravella, reflexionó sobre el significado del proyecto Luz Salgada, una verdadera revolución para la ciudad.
-Ravella era un hombre muy inteligente. Impulsó el ensanche de Vilagarcía porque comprendió que la ciudad no debía crecer sobre el mar.
-Sin embargo, lo que ocurrió fue todo lo contrario.
-No solo creció sobre el mar, sino que lo hizo sobre el río. Aquí se han hecho cosas verdaderamente inauditas. Ese edificio construido sobre la desembocadura del río de O Con es algo único, un ejemplo de aberración que he puesto en algunas conferencias. En época de pleamar, con lluvia, solo queda un margen de 70 centímetros, ¿cómo no va a haber inundaciones si una simple rama lo atasca? De hecho, en una de las reuniones con Augas de Galicia hablamos de que todos los puentes, todos, tienen apoyo en el cauce. Eso es algo inconcebible.
-¿Cómo puede cambiar esto Luz Salgada?
-Lo que intentamos es paliar el daño que se le ha hecho al río, al que se ha convertido en un canal, con una presión constructiva durísima alrededor. Recuperar los recorridos peatonales, eliminar en lo posible el tráfico, enriquecerlo con actuaciones paisajísticas y áreas de parque. Que se convierta en una zona amena, vivible, porque hoy, en realidad, Vilagarcía es como un gran aparcamiento, un gran garaje al aire libre, y eso tiene que cambiar. Ha ocurrido en muchas ciudades. Los ciudadanos han perdido sus ciudades y se las han entregado al automóvil. Todo el mundo habla de que el suelo es caro, entoces ¿por qué cedérselo gratis a los coches?
-Las peatonalizaciones pueden generar protestas.
-Es probable que se den reacciones negativas al principio. Pero en cuanto empiecen a funcionar lo entenderá todo el mundo. Cuando se consigue peatonalizar tramos grandes cambia la vida, la gente recupera la ciudad, comienza a andar. Piense que con este tráfico uno apenas puede salir tranquilo con un niño, los pobres solo respiran los tubos de escape. No sirve de nada cambiar bancos y farolas si el uso sigue siendo el mismo. No es nada nuevo, se ha hecho en toda Europa y el resultado siempre es positivo.
-Parece conocer usted muy bien el terreno.
-Es que si no es imposible. He recorrido Vilagarcía con sol, con lluvia, en días de mercado. Los flujos de gente cambian completamente. Y al final llegas a la conclusión de que el principal problema es el tráfico, porque en Vilagarcía no hay manera de andar sin el acoso de los automóviles. En Rodrigo de Mendoza, además, la circulación es muy rápida, muy agresiva. Y es un tráfico de paso, que no se queda en la ciudad. Eso se solucionará con la circunvalación.