Un can abandonado y lleno de parásitos ha generado la protesta de muchos vecinos de A Illa. Otros, reclaman su «salvación»
16 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Si los perros tuviesen canas, él las peinaría. Viejo, cansado y comido por las pulgas y las garrapatas, el can que durante años vivió a caballo entre el muelle de O Xufre y el paseo de O Cantiño ha sido objeto de numerosas quejas a lo largo del tiempo. En la Policía Local de A Illa dan fe de esas protestas, que podían obedecer tanto a las malas condiciones en las que se encontraba el animal, al peligro que podía representar en una zona de paso y, sobre todo, a la colonia de parásitos que se había formado a su alrededor.
La última queja recibida en A Illa por la presencia de este animal llegó el pasado jueves. Una vecina, a través del 112, volvió a insistir en que ese animal no debía estar ni donde estaba, ni como estaba. A la intemperie y llenando su estómago con lo que algunos vecinos, movidos por la piedad, le echaban en recipientes que aún ayer se veían en el paseo de O Cantiño.
El problema era evidente. Tan evidente, que el Concello decidió hace unos días contratar a una empresa para fumigar la zona en la que se había instalado ese peculiar okupa de las calles isleñas. Se pretende, de esa forma, acabar con las pulgas que se habían instalado en toda la zona. Pero la fumigación de ese entorno no es la única medida tomada para acabar con las protestas de los vecinos. Ayer, el perro fue recogido por personal municipal, fue trasladado a un veterinario que lo sometió a un examen, se le diagnosticó artrosis, además del conocido problema de parásitos, y acto seguido se trasladó a la perrera de Vilagarcía, según informaron ayer desde la policía isleña. El mismo día en que todo esto ocurría, en algunos bares de A Illa aparecía un cartel en el que se leía «¡Salvemos ao can do Xufre!», y en el que se invita a participar en una concentración hoy mismo, a las 17.00 horas, portando «salchicas das boas».
La convocatoria pasará a formar parte, sin duda, del anecdotario de A Illa. Sin embargo, tras ese llamamiento se esconde un problema que, en vez de menguar con el tiempo, aumenta: el abandono de perros. En los últimos días, el personal municipal tuvo que trasladar a doce animales a la perrera de Vilagarcía. Por cada uno de esos animales, el Concello debe abonar 60 euros.
Al llegar el verano
El gobierno local ha decidido pedir la colaboración vecinal para acabar con los «desalmados» que abandonan a sus mascotas. Cuando el verano se acerca, el número de canes sin dueño que vagabundean por el municipio aumentan. Y en muchos casos, sospechan tanto los responsables del gobierno como la policía local, los perros son llevados hasta A Illa por gente de otras localidades.