Fueron de los pioneros en España en asumir con todos los riesgos el movimiento de insumisión en los cuarteles y pagaron la defensa de sus ideales con la cárcel
26 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Ahora parece increíble, pero hace solamente doce años un par de jóvenes arousanos fueron juzgados y condenados a ingresar en prisión por negarse a cumplir el servicio militar, de aquella obligatorio. Ya entonces, la mili estaba agonizando y muchos jóvenes la evitaban con la prestación de conciencia o directamente con la insumisión. La pena en el segundo caso, en la mayoría de las ocasiones, era la inhabilitación durante cinco años. Para lo que optaban por la prestación, su castigo era perder un precioso tiempo en alguna caseta de Protección Civil o de la Cruz Roja haciendo también guardias, pero sin cetme.
Elías Rozas y Ramiro Paz decidieron dar un paso más. Estos dos jóvenes arousanos fueron de los pioneros en España del movimiento insumisión en los cuarteles. La intención era clara: reactivar un debate que parecía haberse estancado. Aun a costa de acabar en la cárcel, porque la apuesta era muy arriesgada. Se trataba de acudir al cuartel correspondiente y adquirir la condición de militar. De esa forma, era un Tribunal Militar el encargado de juzgar el delito y la pena no era cualquier cosa: dos años, cuatro meses y un día.
Eso fue lo que hicieron Elías y Ramiro. Los jóvenes abandonaron el ejército y después estuvieron varias semanas en paradero desconocido. Su primera aparición pública fue el 25 de enero de 1997, en una manifestación pacifista celebrada en Santiago. A pesar de que habían anunciado su presencia, nadie acudió a detenerlos. Ni los detuvieron, ni pudieron entregarse ellos el 30 de enero, como fue su intención. Aquel día, en el Gobierno Militar de Pontevedra no constaba ninguna orden de busca y captura. Sí fueron arrestados, sin embargo, a principios del mes de febrero en A Coruña.
La prisión preventiva la sufrieron en Alcalá de Henares y el juicio quedó fijado para el 16 de mayo. La condena: dos años y cuatro meses para Elías y dos años y seis meses para Ramiro a cumplir en el penal militar de Alcalá de Henares.
Entre tanto, un importante movimiento social se estaba gestando en Arousa en apoyo a los dos insumisos. Recogidas de firmas, manifestaciones y conciertos para mantener vivo el objetivo de la pelea y continuar con el debate abierto. La libertad condicional no llegaría hasta el mes de diciembre de 1998.
¿Y diez años después, qué sensaciones tiene uno de los protagonistas de aquella lucha?
Ramiro Paz dice que si se repitieran las circunstancias lo volvería a hacer. Todo ello a pesar de los problemas derivados de aquella experiencia, que los obligó a seguir un tratamiento tras su salida de la cárcel y que, como argumenta Ramiro, los desarraigó de su tierra y de su vida durante dos años. Paz asegura que el objetivo, trasladar el debate a la sociedad, salió «mellor do esperado».
Ya no figura en ninguna asociación antimilitarista «porque houbo algún cambio cando estabamos na cadea que non nos gustou». Y se fueron sin hacer ruido «porque non era cuestión de montar unha guerra nunha asociación antimilitarista», bromea Ramiro.