La defensa proclama la inocencia de los acusados de formar parte de una red de transporte de cocaína

L. P.

AROUSA

La primera de las jornadas del juicio por un alijo de aproximadamente quinientos kilos de cocaína intervenido en abril del 2002 fue ayer inusualmente breve en la Audiencia de Pontevedra. Apenas dio tiempo para que los abogados proclamaran la inocencia de sus clientes y que estos negasen los cargos imputados, si bien en el caso del supuesto transportista de la droga, Agapito Juez Porras, este precisó que no se reconocía autor de los hechos, «pero con matices».

Asimismo, dos de los encausados vascos, Julián Guerrero Iglesias e Ignacio González Lombardía, anunciaron que no tienen intención de prestar declaración, por lo que el fiscal instó al tribunal de la Audiencia a que, durante la jornada de hoy, se lea lo que han testificado durante la instrucción de la causa. Por su parte, el empresario Antonio García Pérez sostuvo que solo contestará a las preguntas de su letrado.

La vista oral se reanudará hoy con el interrogatorio de Agapito Juez, para lo que el fiscal tiene intención de apoyarse simultáneamente en la decena de escuchas telefónicas realizadas por Vigilancia Aduanera. También se mostró dispuesto a prestar declaración el tercero de los sospechosos procedentes del País Vasco, Óscar Jesús Torres Torres.

El fiscal, además de solicitar trece años y medio de prisión y el pago de una multa de casi 79 millones de euros a cada uno de los cinco encausados, ha instado el «comiso definitivo y adjudicación al fondo de bienes del Plan Nacional sobre drogas» del camión donde era transportada la droga.