Lo que al PP le falta para ganar

AROUSA

El equipo de Fole emprenderá, antes o después, un nuevo acercamiento a Rivera Mallo. En O Grove, Pérez lo tiene difícil

29 mar 2009 . Actualizado a las 03:00 h.

Aunque hace unos meses el asunto se antojaba muy complicado, los populares arousanos vuelven a soñar, después del 1-M, con una comarca de O Salnés monocolor, en la que todas las alcaldías sean ocupadas por regidores afines con la única excepción de A Illa, cuyo asalto se antoja inviable para el PPdeG. Y, ya en tierras del Baixo Ulla, también de Catoira, en cuya arena municipal los conservadores se han visto reducidos a un anecdótico concejal.

Los retos de la gaviota ante las municipales del 2011 se concentran, por lo tanto, en Vilagarcía y O Grove. Sobre todo, tras recuperar hace cuatro semanas la vitola de formación más votada en ambos municipios.

La capital arousana se le resiste al Partido Popular desde 1991. Y la pregunta que la victoria en las autonómicas sugiere en los mentideros políticos de la ciudad apunta a si el presidente y portavoz municipal de los conservadores, Tomás Fole , atesora la suficiente pegada electoral como para conseguir la mayoría absoluta en dos años. Con un nivel de votación similar al del 1-M, Fole necesitaría 540 sufragios más que los cosechados por su formación para redondear los ansiados 11 concejales.

Aunque hay quien cuestiona su figura, y no le faltan detractores en el concierto de la derecha vilagarciana, no existe ninguna razón objetiva para plantear un relevo al frente de la candidatura. Al fin y al cabo, Fole ha llevado a su partido de cuatro a cinco concejales en el 2003, logrando cuatro años después, en sus segundos comicios como cabeza de cartel, un empate técnico con el PSOE en unas circunstancias realmente complicadas, por cuanto cualquier otro resultado hubiese supuesto su decapitación política. Por otra parte, tampoco eran muchos, precisamente, los que confiaban en una victoria tan clara de Alberto Núñez Feijoo , y ahí están los números para demostrar el error de la mayoría biempensante.

Como siempre, Rivera

El PP, en definitiva, afronta las municipales en las mejores condiciones de los últimos veinte años. Lo cual no quiere decir que el empeño sea fácil. Todo lo contrario. A la dificultad de ganar cuatro concejales se une la presencia, desde 1999, de los Independientes por Vilagarcía comandados por Rivera Mallo.

La opinión generalizada entre políticos de distintos colores es que Fole puede asomarse fácilmente en el 2011 a los 10 concejales en un contexto marcado, en la orilla de enfrente, por el desgaste del bipartito y el refuerzo electoral de Izquierda Unida. En estas circunstancias, los 1.235 votos que Ivil cosechó en el 2007 serían como platino para Fole. No hay que olvidar que, aun sin obtener representación, Rivera podría retener el apoyo suficiente como para privar a su antigua formación de la victoria. Por ello una lógica elemental indica que, antes o después, la gaviota intentará su enésima operación de acercamiento a los independientes. En esta ocasión, además, con los resortes de la Xunta en la mano para ofrecer a Don José Luis algo más que cariño y reconocimiento.

En O Grove, mucha calma

Con ser bueno, e indudablemente reconfortante, el resultado de las autonómicas no acercaría, sin embargo, al PP al segundo gobierno de la comarca. También en O Grove los populares recuperaron el 1-M la condición de fuerza con mayor respaldo. Pero en su caso la extrapolación a las municipales dejaría a Miguel Pérez lejos aún de la mayoría absoluta. Al contrario, el PSOE estaría cerca de lograr un empate técnico.

Jugar a adivino en el complejo mapa político meco abre el camino más corto para hacer el ridículo. No obstante, alguna conclusión han debido de extraer socialistas y nacionalistas de lo ocurrido cuando, como en Vilagarcía, han aparcado sus diferencias para centrarse en lo que tienen en común: un gobierno a cuatro bandas junto a PG e IU. Aunque Touriño y Quintana se hayan empeñado en demostrar lo contrario, la genial frase de Andreotti mantiene su vigencia: el poder desgasta, sí, pero a quien no lo tiene. Que pregunten en la Diputación, donde sí tienen las cosas muy claras.