El técnico y el masajista del Atlético Arousana tuvieron que rescatar de un vestuario en llamas el equipaje del equipo vilagarciano durante el intermedio de su visita al Val do Ulla
24 mar 2009 . Actualizado a las 11:00 h.Las jugadoras y el cuerpo técnico del Atlético Arousana no olvidarán jamás su visita al Val do Ulla un 22 de marzo del 2009. Y es que lo vivido por el equipo vilagarciano en la tarde del pasado domingo en el campo de O Coto (Santa Cruz de Rivadulla, Vedra) ha entrado a formar parte del anecdotario mayor del fútbol gallego. Concretamente, en el apartado de incendios. El final de la historia, afortunadamente, concluye con la palabra feliz, con el entrenador del conjunto visitante, Rogelio Barragáns, y su masajista salvando las pertenencias de la expedición del Arousana de un aparatoso incendio en su vestuario.
Todo comenzó al llegar al descanso del encuentro que enfrentó al colista con las pupilas de Barragáns. El técnico fue el primero en alcanzar el vestuario del conjunto foráneo. «Intenté abrir la puerta, y como costaba, pensé que estaba cerrada», explicaba ayer Barragáns. «Fui a pedir la llave, pero me dijeron que la puerta estaba abierta. Entonces le di una patada, y nos encontramos con que todo estaba ardiendo. Las chicas habían empezado a notar olor a quemado en el banquillo poco antes del descanso, pero no parecía que hubiese ningún incendio».
Con todas las pertenencias de la expedición arousana en el vestuario, el preparador y su masajista tiraron para adelante, y tapándose la boca, entraron en la estancia en llamas «a oscuras. Me tapé la boca y Jose -el masajista- se puso un trapo mojado en la cara. El falso techo y el cuadro eléctrico se vineron abajo ardiendo. Tuvimos que salir por un lado, pero logramos sacar todo».
Barragáns dice que «esto queda en una anécdota, pero lo que pudo ser». En una estancia sin ventanas, las integrantes del Arousana se quedaron a punto de tener que volver a Vilagarcía con lo puesto, en uniforme de faena. Y es que «al caer el falso techo el fuego saltó a unas zapatillas que estaban justo debajo de la ropa de las chicas», rememora el entrenador. Barragáns cogió las zapatillas para evitar que el fuego se extendiese, y en la acción sufrió la que en principio y por suerte es la única consecuencia para su persona. Una pequeña quemadura en una mano.
«Cuando conseguimos sacar todo el vestuario seguía ardiendo. Llamaron a Protección Civil», pero con una puerta de metal haciendo de cortafuegos en el propio vestuario, y con un par de extintores que llegaron más tarde, para cuando Protección Civil se personó en el recinto el fuego estaba ya sofocado.
Falta de extintores
El responsable del Val do Ulla, Juan Rey, explicó ayer a la delegación de La Voz en el Deza que el fuego se habría originado en la humedad que se coló en las lámparas del vestuario, provocando un cortocircuito. Rey reconoció que las instalaciones, de reciente construcción, carecían de extintores. La directiva del Val do Ulla, club al que el Concello de Vedra ha cedido el uso de O Coto durante 20 años, los habría encargado hace 15 días, pero el domingo todavía no los había recibido.
«El árbitro llamó a la Federación para preguntar si se aplazaba el partido, pero nosotros», dice Barragáns, preferíamos acabarlo» para no tener que volver a Vedra. La ducha, eso sí, en Vilagarcía, pues el incendio dejó la instalación sin agua caliente.