En 1977 un grupo de vecinos invadieron las casas que se empezaban a construir en Balea Marítima aduciendo que el terreno era suyo. Algunos lo pagaron con cárcel
22 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El urbanismo en O Grove casi siempre es polémico pero en el caso de las obras de Balea Marítima el adjetivo se quedó corto. La construcción de esta urbanización en la década de los setenta puso en pie de guerra a una parte de la parroquia de San Vicente que consideraba que le estaban usurpando unos terrenos que eran suyos. La partición de montes realizada en 1865 dejó 69 porciones de dos ferrados en la zona de Balea, parcelas que recayeron en vecinos de O Grove y que con el paso de los años, en muchos casos, fueron cambiando de manos. Manuel Ayalo Carreras adquirió parte de estas fincas para después convertirse en el promotor de lo que se daría en llamar urbanización de Balea Marítima.
Creían muchos entonces y lo siguen creyendo ahora que hubo operaciones de compraventa turbias, de manera que muchos vendieron lo que no era suyo. Así lo recuerda quien en 1977 era el primer teniente de alcalde de O Grove, José Luis Rodríguez Carballo . «Alí o que pasou é que houbo veciños que tiñan dous ferrados e venderon tres». Y otros que querían vender se encontraron con que no tenían nada a su nombre. «Eu teño un documento antigo que dicía que a miña tataravoa, Carmen Carballo Torres, tiña alí dous ferrados que lle roubaron logo á miña avoa. Daquela pasaban estas cousas», relata Rodríguez Muñiz.
Fue cuando se pusieron los primeros ladrillos de la urbanización cuando algunos empezaron a tomar conciencia de que se estaban ocupando terrenos «indebidamente» y empezaron a reclamar lo que consideraban propiedad vecinal. Los primeros días de diciembre de 1977 O Grove apareció plagado de octavillas que decían: «hoxe, despois de tanto tempo, vémonos obrigados a levar a cabo o sábado 3 de decembro, ás cinco da tarde, unha concentración pacífica para protestar pola apropiación indebida dos nosos terrenos, e pedimos axuda e solidariedade de todos os vecinos do Grove ¡Todos a Balea Marítima a defender os intereses dos veciños!».
La llamada tuvo su efecto y unos trescientos manifestantes secundaron la convocatoria, pero el acto estuvo lejos de ser pacífico. Según cuenta la crónica de Ramos Barreiro, publicada el 6 de diciembre en La Voz de Galicia, aquello fue un asalto en toda regla. «Los manifestantes penetraron en Balea Marítima destruyendo una barandilla de alambres y portando pancartas se dirigieron hasta un gran chalé construido en su totalidad. Allí una señora portando una macheta comenzó a romper las persianas de la edificación. Este detalle desató los ánimos de los demás que con piedras y palos comenzaron a una destrucción indiscriminada mientras que numerosos efectivos de la Guardia Civil vigilaban discretamente».
Para entonces, los manifestantes ya habían clavado pancartas en las que se leía «fuera los caciques usurpadores» y «los terrenos son de los vecinos de Balea y Reboredo».
«Posteriormente los manifestantes se dirigieron a una edificación en construcción y, adueñándose de gruesos palos en forma de ariete, echaron abajo toda la tramoya de ladrillo de un chalé. Seguidamente destruyeron un largo cierre de hormigón que vallaba un solar edificable y así fueron destruyendo más persianas mientras gritaban». Quizá se refiriese el corresponsal al sótano que estaba construyendo Carballo. «A min desfixéronme todo o encofrado», recuerda el constructor y entonces concejal.
La sección primera de la Audiencia Provincial se encargaría después de cuantificar los daños en una sentencia de octubre de 1982. «Los daños causados ascienden a 175.000 pesetas en la edificación de Orlando Abal Pérez; 40.000 pesetas en la de José Fernández Gondar; 6.000 pesetas en la de Arturo Cifuentes Pérez, que renunció a toda indemnización que pudiera corresponderle; 15.000 pesetas en la de Baldomero Pérez Castro y hermanos y a 75.000 pesetas los servicios generales de la urbanización, propiedad de Manuel Alayo Carreras». La audiencia también consideró probado que en los meses de abril y mayo de 1978 se causaron otros daños en edificaciones de la misma urbanizadora y en la Depuradora Grovense de Moluscos, S.A «sin que se hubiera probado que los procesados participasen en los mismos de forma alguna». Por los sucesos del día 3 de diciembre resultaron condenados doce vecinos por un delito de daños a sendas penas de 311.000 pesetas, con arresto sustitutorio de un día por cada dos mil pesetas insatisfechas.
No fue la única sentencia dictada por los destrozos causados en esta urbanización. Por otros altercados de junio de 1978 resultaron condenadas tres personas a la pena de multa de 2.050.000 pesetas.
Varios vecinos de San Vicente pagaron con cárcel por los sucesos de Balea Marítima y aquellos hechos dejaron marcada a la parroquia durante años. «Moita xente da mesma familia nin se falaba despois. Eu por exemplo, había xente á que nin lle pisaba a casa pero co tempo déronse conta que nós -el gobierno local de entonces liderado por Bea Gondar- non tiveramos a culpa de nada», recuerda Carballo. «Foi moi desagradable e todo foi manipulado polo Partido Comunista e polo Bloque», añade el ex concejal conservador.