La revolución experimentada por la gestión de la lonja de O Grove en el último año ha tenido muchos efectos en el funcionamiento de esas instalaciones. Francisco Iglesias apunta, por ejemplo, que «nunca tivemos tantos vendedores da lonxa do Grove como desde que se iniciou a venda directa». Los precios se fueron incrementando paulatinamente («desde que abriu a vendeduría a pescadilla non baixa nunca dos tres euros») y ahora son muchos los barcos de Sanxenxo, Portonovo, Vilanova y Vilaxoán los que acuden a descargar a O Corgo. «E tamén moitos do Grove que antes, en función da cantidade de produto que tiveran, iban a vender a outros lados», explica.
El hecho de que, desde principios de año, haya dejado de funcionar la vendeduría particular de Ramón Álvarez no ha supuesto ninguna huida de barcos hacia otros puertos de descarga. Todo lo contrario. Recuperar un espacio de venta «que xa era noso», según Iglesias, ha permitido a la cofradía ordenar aún más las subastas.