La canterana está en plena crisis de juego y se pasó el último cuarto contra el Celta en el banquillo. En el club la consideran indispensable para lograr la permanencia
21 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Sara está en crisis y esto está golpeando los cimientos del Extrugasa más que la debacle de los Lehman y compañía a Wall Street. Si ha habido en las dos últimas temporadas una jugadora que podría servir como el perfecto termómetro del cuadro vilagarciano esa ha sido Sara Gómez. La canterana dio un paso al frente en la campaña en la que el club pasó en la Liga Femenina 2, cuando asumió los galones del equipo y se convirtió en la gran protagonista de la fase de ascenso, de donde salió coronada con el título honorífico de mejor jugadora. A partir de aquel momento ya no hubo dudas. De las cinco plazas del quinteto titular del Extrugasa en la Liga Femenina una estaba destinada a la de Guillán. Pero a día de hoy, se puede adelantar que no sería nada raro que Sara perdiera su puesto de salida en beneficio de Jaklin Zlatanova.
El partido del pasado sábado contra el Celta Indepo tuvo que ser extraño para ella. Por primera vez prácticamente desde que llegó al primer equipo la escolta arousana vio todo el último cuarto desde el banquillo. Y no fue por una lesión, sino por una decisión técnica, irreprochable si se echan un vistazo a las estadísticas que había firmado en los veintitrés minutos anteriores (0/6 en tiros de campo para un total de -7 de valoración).
El bache de Sara se refleja perfectamente en los números que está firmando en esta temporada, las más flojas de sus tres últimas en la Liga Femenina (las de la campaña 2004/05 son ligeramente peores pero esa fue la de su debut en la máxima categoría, con 18 años recién cumplidos). Solo en dos partidos de Liga superó la decena de puntos y promedia casi tres menos por partido que en los ejercicios anteriores. Su porcentaje de acierto ha bajado tanto en los lanzamientos de dos como en los triples y un dato curioso, que probablemente refleja la falta de confianza que está atravesando la jugadora, es que por primera vez está tirando más de dos que de tres puntos.
En el club no ocultan su preocupación porque son conscientes de que el apoyo de la canterana es imprescindible para que el equipo salga del atasco. En los últimos partidos de la primera vuelta se achacaba el bajón de la canterana a las molestias físicas que arrastraba, en una temporada en la que estaba jugando más minutos que nunca. De hecho, los entrenamientos tras el parón navideño devolvieron el optimismo al cuerpo técnico y la directiva -«parecía que la habíamos recuperado», comentan en el seno del Extrugasa- pero el partido contra el Celta Indepo volvió a encender las alarmas. Al margen del acierto (un 15% en los tiros de campo en sus cinco últimos partidos) preocupan sus decisiones durante los encuentros y algunas acciones que está ejecutando últimamente y que ya parecía haber desterrado, como esas entradas en las que lanza el balón prácticamente desde la barriga y que suelen acabar con un tapón de alguna de las pívots del equipo rival.
Lo único que no queda en duda es que por falta de ganas no se retardará la recuperación. «Ella es consciente de la situación y está claro que es un problema de confianza, tan claro como que la necesitamos», afirma su entrenador Isaac Fernández, que recalca que la jugadora se ha ido a entrenar en solitario en más de una ocasión.