El trabajo de las mariscadoras es mucho más que bajar a la playa para recoger las almejas y los berberechos que en ellas se crían. Las mujeres deben sembrar este marisco y deben encargarse de mantener en buenas condiciones el entorno para garantizar que el producto crezca. Una de las tareas más duras que deben acometer es la retirada de las algas que llegan hasta los arenales y que, si no se retiran a tiempo, podrían acabar por asfixiar a los bivalvos. Pero además de retirar el «esterco» de la zona en la que crece el marisco, las cofradías deben encargarse de llevarlo lejos del mar. Y eso supone un problema al que las mariscadoras de Vilanova se están enfrentando a estos días.
«Non temos tractores», señalaba ayer la patrona mayor, Evangelina Lago. Ella tenía todo listo para que hoy las mariscadoras que no viven en el centro de Vilanova -donde se celebra la fiesta de San Amaro- saliesen a limpiar, pero la falta de medios de transporte la ha obligado a reajustar sus planes. «Eu contaba con ter cinco tractores, pero ao final só hai tres, e iso que lles pagamos por vir sacalo», dijo.
Salario incluido
Noventa euros cobran los propietarios de tractores que colaboran con las mariscadoras en la retirada de las algas. Noventa euros que se complementan con una carga de «esterco» para que abonen sus tierras. Pero el trabajo a pie de playa es duro y «a salitre e a area estropean» las máquinas. Así que las flotillas de hasta diez tractores que hasta hace nada acudían a la llamada de las mariscadoras se ha reducido de forma contundente.
Por eso, las mariscadoras han optado por regalar las algas que retiren. «Facemos un chamamento a todos os que queiran abono da ribeira», decía ayer Evangelina Lago. Los interesados en responder a esa llamada solo tienen que presentarse, a partir de las diez de la mañana, en O Castelete, donde las mujeres trabajarán hoy. «Nós cargámoslle o tractor e eles poderán levalo onde queiran», decía ayer la patrona mayor.
Es la primera vez que las mujeres deciden regalar las algas para intentar deshacerse de ellas. Pero no será la última. «Normalmente imos aos sábados a limpar. Todos os que queiran o esterco, non teñen máis que pasar pola confraría ou chamar por teléfono para saber onde imos ir, cando imos ir, e como teñen que facer para apuntarse».
Las algas que las mariscadoras recogen en las playas son uno de los abonos tradicionales utilizados en la comarca para fertilizar tierras de cultivo. Sin embargo, cada vez son menos los arousanos que mantienen pequeñas parcelas cultivables, lo que hace que cada vez sea más difícil encontrar salida para este producto.