La recuperación del terreno que la Autoridad Portuaria de Vilagarcía, entonces Junta del Puerto, cedió en los años 70 para la construcción de la Comandancia Militar de Marina se consumó este año, con el retorno del solar a manos de la institución que preside Javier Gago. Esta resolución estaba clara desde hace tiempo, de ahí el interés que las distintas formaciones políticas pusieron en diseñar usos alternativos que anunciar en la campaña de las municipales.
En principio, la idea pasaba por aprovechar las actuales instalaciones y reconvertirlas hacia un aprovechamiento de tipo social y cultural. No obstante, esta perspectiva ha cambiado notablemente tras la visita que la alcaldesa, Dolores García, el presidente portuario, Javier Gago, y el concejal de Xestión do Territorio, Marcelino Abuín, realizaron este mes al edificio. La impresión que se desprende de esta inspección es que convertir el viejo edificio en un complejo útil para los ciudadanos sería excesivamente complicado.
Así las cosas, y con la necesidad de encontrar una ubicación amplia y bien situada para el nuevo ambulatorio, todo apunta a que la Comandancia puede ser demolida y el solar sobre el que se levanta, destinado a un mejor uso.
«As características do edificio e o seu estado dificultan a súa adaptación aos novos usos que lle podería dar a Administración local», concluían fuentes municipales después de aquella inicial visita institucional. Y, efectivamente, no solo el deterioro que padece la edificación dificulta su reutilización; también la configuración propia del inmueble juega en su contra.
Una rehabilitación muy cara
Para empezar, la construcción está excesivamente compartimentada en pequeñas estancias. Algo que complica enormemente cualquier intento por crear espacios amplios en su interior. La estructura del inmueble se sustenta, en su planta baja, sobre pilares escasamente distanciados unos de otros. Ni siquiera tirando aquellos tabiques de separación cuya desaparición no afectase a la estabilidad del edificio parece posible albergar en él un buen salón de actos.
Por si fuese poco, la accesibilidad es un concepto ajeno al diseño de la vieja Comandancia. Los pasillos y las puertas son muy estrechos, un fallo que se hace muy presente en las dos plantas superiores, destinadas a viviendas de oficiales. Además, únicamente un ala de la edificación dispone de ascensor. La conclusión de los responsables municipales es que la rehabilitación de la construcción, de cara a una utilización diferente de sus dependencias, exigiría una inversión muy elevada. De ahí la conveniencia de buscar alternativas como el derribo y la creación del nuevo policlínico.