11 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
Ha sido una jornada de alarmas. Alarma, de nuevo, en el río Umia ante el temor de un vertido que al final no fue tal. Y alarma por la crisis económica que hace caer en picado las bolsas del mundo y tiene efectos más evidentes para el paisano de turno, como son los despidos en el personal de ventas de los concesionarios de coches. Y esta alarma sí que está justificada.