En el pasado siglo veinte, la comunidad científica de la década de los sesenta se da cuenta de que las actividades humanas, hasta ese momento completamente descontroladas, están íntimamente relacionadas con el deterioro del medio ambiente. Pero la relación entre naturaleza y ser humano es inevitable y necesaria. Se pensó que solo una balanza equilibrada entre el ecosistema y los sistemas socioeconómicos, es decir, el desarrollo sostenible, podían salvar el mundo de un completo desgaste natural.
Hubo muchos años de investigaciones y muchas reuniones, con el medio ambiente como epicentro temático. Un gran número de países se sumaron a la preocupación alarmante que la pérdida de la biodiversidad había despertado.
En el año 1994, ochenta autoridades locales firmaron la conocida como Carta de Aalborg, en la localidad danesa del mismo nombre. Se trataba de un carta en la que se establecieron unas pautas para las ciudades europeas con el objetivo de alcanzar la sostenibilidad deseada y necesaria. La aprobación y firma de esta carta, que puede hacer cualquier autoridad o conjunto de autoridades locales, compromete al gobierno firmante a participar en la Agenda 21 Local, lo que significa crear y poner en marcha un plan de crecimiento sostenible local.
El Concello de A Illa firmó esta carta. Desde ese momento, los gobiernos y las administraciones locales llevaron a cabo toda una serie de procedimientos para poder cumplir los retos con los que se comprometieron al firmar aquel papel. Desde el año 2001, el concello arousano, en colaboración con otros concellos que forman parte de la mancomunidad, lleva elaborando estrategias de desarrollo sostenible, tal y como recomienda la Agenda 21 Local.
Por poner un ejemplo, hace incluso más tiempo, diez años concretamente, ya se había implantado en A Illa el programa de compostaje. El Concello repartió composteros en los que los residuos orgánicos que se producen a diario en cualquier vivienda se transforman en abono. Además, un control por parte de la administración local confirma que el recipiente está en buenas condiciones y se utiliza bien. En enero de este mismo año la concejala de medio ambiente de A Illa propuso dar un impulso al programa de compostaje. Se repartieron cuatrocientos nuevos composteros y se habló de alguna nueva idea como bonificaciones fiscales a aquellos que se decidan a convertir sus residuos orgánicos en abono, y lo hagan bien.
Para poder alcanzar los objetivos de la Agenda 21 Local, el Concello solicita la creación de un núcleo de sostenibilidad además de unirse a la Rede Galega de Concellos pola Sostibilidade.
El plan de acción elaborado con el que se pretende alcanzar gran parte de los compromisos de Aalborg, engloba nueve actividades y un plazo de desarrollo de las misma de dos años, hasta el 2010.
Por lo pronto, en lo que resta de este año, se implantará el sistema de gestión ambiental para parques y jardines. También se llevará a cabo una auditoría energética de las instalaciones centrales del Concello. En los dos años restantes, las actividades irán destinadas a varios ámbitos. Desde la sensibilización de la población con obradoiros, la creación de rutas medioambientales o la formación de mariscadoras, hasta la implantación de sistemas de reducción energética en los edificios municipales y en las calles del municipio.