No está siendo este un verano de calores insufribles ni de violento sol. Ayer, por ejemplo, el día se desperezó entre una niebla espesa que fue diluyéndose poco a poco. Tan poco a poco, que al mediodía los rayos de sol apenas habían logrado abrirse camino. Aún así, una patrulla de jóvenes defensores de la naturaleza pusieron rumbo a la playa de Area da Secada, en A Illa. Acompañados por personal municipal -entre el que figuraba la concejala Lola Folgar-, los pequeños agentes verdes iban a recibir toda una lección práctica de ecología.
Para semejante clase, pocos entornos hay mejores que una playa premiada con una bandera azul: una marca de calidad, de buenos servicios pero, también, de respeto al entorno. El Concello eligió tan simbólico lugar para explicar a los chavales la importancia de cuidar el mundo que nos rodea. Como las imágenes valen más que mil palabras, los niños participaron también en un ejercicio práctico de clasificación de todo tipo de residuos. Con esa lección bien aprendida, los pequeños se convertirán en auténticos agentes verdes capaces de vigilar lo que los mayores hacemos a su alrededor.
Una vez rematada la clase al aire libre, los chavales afrontaron la misión que les había encomendado la concejala Lola Folgar. Doña Lola, siempre ansiosa por hacer que los pequeños participen en las campañas de sensibilización ambiental, delegó en ellos la responsabilidad de entregar a quienes en la playa se encontraban los ceniceros portátiles con los que el Concello quiere plantar cara al ejército de silenciosas colillas que invade los arenales.
Las colillas son pequeñas, pero hacen gala de una fuerza nada desdeñable. Su capacidad de ocuparlo todo quedó bien patente también ayer, y también en la playa de Area da Secada. Los servicios de limpieza de los arenales estaban recogiendo todos los desperdicios que habían sido arrojados a la playa bien por el mar, bien por algún bañista escaso de conciencia. Y en los capachos en los que depositaban lo que iban recogiendo, los restos de cigarrillos ocupaban un puesto destacado. Verde, 2.000 veces. Para frenar a ese ejército de diminutos invasores, el Concello de A Illa ha editado 2.000 ceniceros portátiles. Prácticos, bonitos y cómodos, esos recipientes han dejado sin excusa a los fumadores que confunden la arena con un gran borralleiro. Aunque excusa, en realidad, nunca tuvieron.