Hace algunos meses que un grupo de vecinos de Vilagarcía se unieron en la llamada Comisión de afectados por Megasa. Desde entonces están luchando con un doble objetivo: uno más inmediato, conseguir que la metalgráfica emplazada en el centro de Vilagarcía reduzca sus emisiones contaminantes, y el segundo, a más largo plazo, lograr el traslado de la empresa.
Durante todos estos meses, los trabajadores de la fábrica se han mantenido al margen de la polémica. Pero ahora las delegadas de Comisiones Obreras en Megasa han decidido salir a la palestra para dejar clara su postura en relación con este tema. En un comunicado, las representantes de CC.OO. exponen que en este momento están contratadas en la empresa unas 240 personas. Este volumen de empleo, dicen desde el sindicato, «non pode perderse de ningún xeito».
Las delegadasconsideran que la construcción de nuevas viviendas en las inmediaciones de la fábrica, ubicada en As Carolinas, es reciente. Pero entienden también que los problemas que la fabrica genera para los nuevos vecinos «foron provocados por un crecemento urbanístico cando menos mal pensado e mal planificado». Por supuesto, la plantilla entiende que hay que buscar solución a esos problemas, pero no aceptará que sea a costa de poner en peligro los puestos de trabajo.
Los empleados de Megasa también quieren, obviamente, «un aire limpo en Vilagarcía». En este aspecto, aseguran que para garantizar el cumplimiento de la legislación vigente en materia de emisiones contaminantes, «a empresa xa fixo e terá que seguir a facer todas as inversións e obras que sexan necesarias». En cuanto al traslado, las delegadas de CC.OO. dicen que cambiar la ubicación de una fábrica como Megasa no es ni fácil ni rápido. Pero, además, tienen claro que las dificultades que el traslado puede suponer para la pervivencia de la empresa «poden servir perfectamente de excusa para rematar por cerrala».
Por lo tanto, para que las representantes de los trabajadores aceptasen el traslado tendrían que darse dos condiciones previas. La primera, que exista una auténtica voluntad de la empresa de hacerlo. La segunda, una tutela real de las Administraciones para que la empresa continuase abierta y con todo su personal.
En el seno de la plantilla también acecha el temor de que las quejas vecinales vayan a ser aprovechadas por otros que solo quieren que el terreno de Megasa se convierta en suelo para urbanizar. Ante todos estos temores, la plantilla de Megasa actuará «con toda firmeza» ante quien corresponda para lograr la continuidad.