Dos sardiñadas, dos, cayeron ayer con sucesivas hambres y sedes en Vilaxoán. Quienes mamamos As Revenidas desde la resurrección de la fiesta sabemos que no hay dos sin tres ni sardina sin licor café. Yo, por mi parte, no había catado ni el primer peixe pingante de este verano. Así que, con perdón de San Xoán y San Pedro, déjenme recomendarles que, allá por la medianera del mes de julio, se dejen caer por Vilaxoán para roer na espiña e beber no bochinche. Si la música le gusta, mejor que mejor. Si lo que le gusta es acampar bajo las estrellas, miel sobre hojuelas. Si lo que desea es pasárselo bien, si lo que sí o lo que no, entonces Revenidas. Hasta el año que viene.
Finiquitada ya la fiesta de Vilaxoán, llega el momento de analizar, con pelos, señales y bigotes, los atractivos que esta nuestra Vilagarcía nos va dejando de verano en verano. La última sensación es la carpa inaugurada en O Ramal a mayor gloria del Extrugasa. Digan lo que digan las nécoras, hablen lo que hablen los mejillones, rosmen lo que rosmen las almejas, lo bueno será que el apetito acabará redondeando la siempre necesaria caja del mejor equipo que la capital arousana haya gestado en su prolongada historia
Dicen algunos estudiosos de la materia que la hierba tiene que oler, debe recordar aquel corte veraniego de las novelas adolescentes para que los jugadores se motiven, corran y rematen sus goles. Desde aquí no sabremos qué sucederá. Pero sí tenemos en cuenta que Vilaxoán tiene desde ayer un campo de hierba artificial que inauguraron Rafael Louzán, José Juan Durán y Castro Ratón en funciones.