El hormigón

La Voz

AROUSA

Quisieron vendernos humo como la mayor de las bendiciones. El ladrillo y el hormigón se convirtieron en sinónimos de progreso, de ganancia, de beneficio económico y de fortuna. Cuando el asunto viene de vuelta, cuando la alegría se torna en tristeza, cuando los euros no son más que relleno entre bloques de cemento, ¿entonces qué? Entonces vendemos Fenosa.