Puesta en cuestión por PP, Ivil, y sobre todo IU, la inversión de 4,6 millones ya ha recibido su primer impulso. Desde el punto de vista electoral, la cosa promete
04 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Luz Salgada se ha convertido en un estupendo proyectil dentro de la siempre fecunda política vilagarciana. Aprobado su desglose a última hora y con el panorama muy complicado para el gobierno local -solo la ausencia de Juan Maneiro en el PP propició un empate y la aprobación de la iniciativa con el voto de calidad de la alcaldesa, Dolores García- el proyecto es contestado desde la derecha ideológica, por una parte, y desde la izquierda que representan Juan Fajardo y los suyos, por otra. Las razones, a un lado y otro de Ravella, son bien distintas. Esquerda Unida fundamenta su rechazo a la inversión de 4,6 millones de euros en torno al curso urbano del río de O Con en una cuestión de prioridades. Asegura Fajardo que semejante desembolso supone, para Vilagarcía, un lujo asiático. Con acierto o sin él, EU ha votado en contra de este programa desde su mismo inicio. No sucede lo mismo en el caso de los populares de Tomás Fole, que dieron su respaldo inequívoco a la idea en el anterior mandato, y de Independientes por Vilagarcía, cuyo líder, José Luis Rivera, se pensó muy mucho su apoyo para acabar diciendo que no al final.
La posición de la formación de Fajardo es la misma, por lo tanto, desde el principio. Cabe preguntarse acerca de las razones que han llevado a conservadores e independientes a modificar su punto de vista. Y tal vez no sea descabellado analizar todo este asunto desde una perspectiva puramente electoral. Políticamente, la inversión de Luz Salgada puede ser discutible. ¿Pero qué sucede con la vertiente electoral del proyecto? ¿Es rentable Luz Salgada con la vista puesta en los próximos comicios municipales?
La mejor respuesta surge de una mirada hacia el pasado reciente. Hacia las elecciones locales del 27 de mayo del 2007, sin ir más lejos. Comencemos asumiendo que los 4,6 millones de euros van a destinarse al centro de Vilagarcía. En concreto, a la avenida Rodrigo de Mendoza y al curso final del río de O Con, incluyendo algunas de sus calles adyacentes y el entorno de la plaza de abastos. ¿Qué ocurrió hace poco menos de un año en esta zona del municipio?
Lejos de lo acontecido en comicios anteriores, el centro de la ciudad es, hoy por hoy, terreno electoral abierto. Javier Gago fundamentó en el núcleo urbano del concello buena parte de sus éxitos en las urnas. Incluso en su momento de debacle cuando descendió a 9 concejales en el 2003, su ventaja en este ámbito con respecto al principal rival político del PSOE, el Partido Popular, ascendía en el conjunto de las mesas del centro a sus buenos 1.400 votos. En su primer asalto a la alcaldía, Fole solo superó a Gago en una de las mesas de la casa da cultura de Alcalde Rey Daviña. En el 2007, sin embargo, el candidato conservador se impuso en dos mesas del auditorio, en el conjunto de la casa da cultura y en otra mesa de O Piñeiriño, además de ofrecer un empate en una de las del colegio de A Escardia.
Pero la medida del problema para el puño y la rosa no se mide por el número de mesas en las que vencen unos y otros, sino por la diferencia que el PP ha sido capaz de recortar al PSOE. Y el resultado es para tenerlo en cuenta. En las mesas del centro, los socialistas cosecharon 2.899 papeletas frente a las 2.849 de los populares. Es decir, la distancia entre ambos, que en el 2003 era de 1.400 sufragios, cayó en el 2007 a apenas 50 votos. En otras palabras, empate técnico.
El equipo de Fole ganó, en la contienda, 449 apoyos de los 928 que perdió el PSOE. ¿Adónde fue a parar el resto de la sangría? Respuesta: a Izquierda Unida-Esquerda Unida. La apuesta de Fajardo fue capaz de atraer 700 sufragios con respecto al 2003 y sumar un total de 1.275 votos en el centro. Adelantó en este ámbito al propio BNG, siquiera por una docena de papeletas (los nacionalistas obtuvieron en el centro 1.263 votos). Mientras, los independientes de Rivera Mallo apenas sumaron 362 apoyos en el casco urbano.
Contradicción a la vista
A la vista de los resultados, parece claro que el centro de la ciudad tiene su importancia a la hora de ganar o perder unas elecciones. Y la perspectiva de sumar, a los 4,6 millones de euros de la Luz Salgada, la inversión correspondiente al proyecto Arousa 21 bien puede convertirse en el principal motor electoral de Ravella de cara al 2011, por mucho que su rentabilidad tenga que repartirse entre PSOE y BNG, los socios de gobierno. Nada de esto puede pasar inadvertido en la casa popular. Máxime teniendo en cuenta que el citado programa Arousa 21 no solo bucea en el centro, sino también en Carril, donde el PP ganó en el 2003 y el Bloque resistió mejor, como en Vilaxoán y en el sur del municipio, donde los conservadores también estrecharon distancias con respecto al PSdeG. El problema, desde la óptica popular, es la contradicción de decir no donde dije sí. Pero quedamos en que la política es, al fin y al cabo, el arte de lo posible. ¿O no?