El fútbol es así de grande y cruel

Pablo Penedo pablo.penedo@lavoz.es

AROUSA

El mundo del fútbol, poliédrico donde los haya, ofreció el domingo en Arousa sus dos caras más opuestas. La de la explosión de alegría vivida entre la afición y plantilla del Unión Grove B y la de la tristeza extrema que inundó las gradas y el terreno de juego del Faxilde. Dos estados anímicos que engañaron al destino en la jornada final del grupo décimo de la Segunda Autonómica, con ambos equipos luchando por la misma plaza de ascenso. Y es que el guión concedía de principio al conjunto vilaxoanés el papel de ganador de la carrera de fondo.

Corrían las cinco de la tarde y en A Pelada todo eran sonrisas. El Faxilde, segundo clasificado empatado a puntos con el Unión B, solo tenía que ganar a un Cuntis que se jugaba la permanencia para llevarse el premio del ascenso. Con tres goles de penalti de Carril y un 3-1, el alirón parecía un hecho a 25 minutos del final. Pero dos errores defensivos hundieron en la miseria a los hombres de José Ferreirós . El último de ellos, a los 15 segundos de la prolongación, establecía el insuficiente 3-3 final. Nada más acabarse el partido, la plantilla del Faxilde se desplomó sobre el terreno de juego como si hubiese caído una bomba en A Pelada.

En O Grove no había acabado aún su partido con el Sampaio, que el filial ganaba 2-0 desde el minuto 2, cuando los espías mecos en A Pelada transmitían la noticia del empate en Monte da Vila. La grada y el banquillo del Unión empezaron a dar saltos, contagiando durante unos segundos a los once jugadores que Alfonso García tenía sobre el césped. El Unión B lograba su segundo ascenso consecutivo.